Podemos
Iglesias y Montero se saltan los estatutos de Podemos que les obligan a elegir entre escaño o ministerio
Los documentos de Podemos fijan una limitación de cargos, con un cargo interno y uno público como límite. Los máximos representantes del partido incumplirán esta norma

"Es condición necesaria saber blindarnos orgánicamente contra la inercia generalizada de convertir los partidos en aparatos burocráticos controlados por cargos públicos (...). En ese sentido, consideramos imprescindible establecer un límite claro a las responsabilidades que se pueden tener en la organización, restringiendo los cargos de dedicación intensiva en Podemos a un máximo de dos, uno interno y otro externo". 

El documento organizativo de Podemos no deja lugar a dudas sobre las limitaciones de responsabilidades en la formación y prohíbe a cualquier dirigente morado ostentar dos cargos públicos -"externos"- al mismo tiempo. Es la regla general de aplicación en el partido cuyos principales dirigentes, Pablo Iglesias e Irene Montero, pasarán por alto ya que tienen previsto mantenerse como diputados y como cargos del Gobierno al mismo tiempo, frente a la disyuntiva que exigen las normas del partido, por la que tendrían que elegir: o ministerio o escaño. Contrastarán también con los ministros del PSOE, a quienes Pedro Sänchez obliga a renunciar al acta para no comprometer las votaciones en el Congreso por lo ajustado de los números.

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El líder de Podemos y su número dos, portavoz parlamentaria y pareja serán vicepresidente segundo y ministra de Sanidad respectivamente en el nuevo Gobierno de coalición. Como adelantó LPO, ninguno de los dos tiene previsto abandonar su acta en el Congreso de los Diputados para no quedar a expensas de los designios de Pedro Sánchez, más aún teniendo en cuenta sus notables cambios de discurso sobre la alianza con su ahora socio de Gobierno, resaltan desde la formación. Es por ello que ni Iglesias ni Montero quieren perder la ventana de visibilidad del Congreso para blindarse ante una posible ruptura del Ejecutivo, ya que es el presidente quien tiene la prerrogativa última de poner y quitar ministros. 

Iglesias y Montero son los dos ministros afectados de Unidas Podemos, ya que el resto -Alberto Garzón, Yolanda Díaz y Manuel Castells- representan a Izquierda Unida y a las confluencias gallega y catalana. Serían por tanto máximos dirigentes de Podemos quienes incumplirán sus propios documentos, que establecen una salvedad para la limitación de cargos: "Los casos concretos en que ser miembro de un órgano oblique a ser antes, o además, miembro de otro". Un extremo que no se cumple en el caso de los Iglesias-Montero, que no tienen necesidad de ser diputados para dirigir un área de Gobierno.

Podemos, sin mecanismos de control

Podemos, que nació como un movimiento nacido de las calles, tenía entre sus máximas la rendición total de cuentas de sus dirigentes con el objetivo de no "profesionalizar" la política. Sin embargo, en su corto periodo de vida, las lógicas internas, unido a las pugnas de poder y a las consiguientes represalias, han dejado al partido sin ningún contrapeso a los líderes del partido, que tienen control absoluto sobre las decisiones y las acciones a tomar.

En este caso, en el que algún dirigente incumpla los reglamentos de la formación, el Documento Organizativo prevé la actuación de la Comisión de Garantías Democráticas, que tiene como objeto "garantizar la defensa de los derechos de los inscritos frente a la organización y sus órganos, y velará por el cumplimiento de compromisos éticos y políticos de sus miembros". En el mismo documento, colgado en la web de Podemos, establece que la función de esta comisión "sólo atañe al incumplimiento de los documentos éticos u organizativos".

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Sin embargo, este 'tribunal interno' del partido fue desmantelado por Iglesias pocos mese después de ser elegido en Vistalegre 2, con la destitución de su presidenta después de que se plantara frente a los polémicos estatutos diseñados por Pablo Echenique, que castigaban con sanciones las filtraciones a la prensa y que, con un extenso catálogo de faltas, dejaban el futuro de cualquier cuadro del partido al albur de la dirección. 

Prueba de ello es su inacción frente al incumplimiento de la cúpula de uno de los pilares con que nació Podemos: la transparencia. Todos los cargos públicos tienen una limitación salarial que, según desveló LPO, no se cumple, tal como denunciaron después los auditores despedidos de Podemos. La página web de Transparencia del partido lleva dos años sin actualizarse sin que se haya iniciado siquiera ningún proceso interno al respecto, pese a que los documentos recogen la obligación de dar cuenta trimestralmente de los gastos e ingresos del partido.