Nuevo Gobierno
Los desafíos de Sánchez para el 2020: La gobernabilidad, la crisis catalana y el futuro estatuto vasco
Los socialistas deberán afrontar las dificultades de un gobierno en minoría con el apoyo en formaciones nacionalistas e independentistas, mientras los críticos en el PSOE claman por la "unidad de España"

Pedro Sánchez empieza 2020 con muchas tareas pendientes que deberá afrontar si las previsiones para su investidura se cumplen. El futuro presidente del Gobierno gracias al voto a favor o abstención de ERC tiene como misión mantener la gobernabilidad de España a partir de difíciles equilibrios donde la crisis política de Cataluña puede jugar un papel muy crucial. Los republicanos decidirán su voto al candidato socialista en el Consell Nacional convocado para el próximo 2 de enero a las cinco de la tarde.

[ERC convoca su Consell Nacional el 2 de enero y aboca a posponer la investidura a después de Reyes]

Este futuro gobierno de izquierdas como consecuencia de la repetición electoral del pasado 10 de noviembre que obligó al PSOE a aceptar la coalición con Pablo Iglesias necesitará el apoyo de nacionalistas e independentistas para casi todo. Tras la posible investidura, los socialistas deberán volver a sentarse a negociar con ERC y las demás fuerzas nacionalistas para pactar unas cuentas que sustituyan a las aprobadas por el PP en 2018. El pacto con los republicanos incluye una mesa de diálogo entre Gobiernos y que el acuerdo final sea refrendado por los catalanes en una consulta. 

[Sánchez acepta el referéndum que le exige ERC para ser investido el 7 de enero]

El pacto entre ERC y el PSOE deberá luchar contra los embistes constantes de JxCat, que ha tachado el acuerdo Iglesias-Sánchez como "decepcionante" y que ha llegado a afirmar que la mesa pactada con ERC podría quedarse sin los consellers afines al ex-presidente Carles Puigdemont. Laura Borràs dejó entrever que esta discrepancia en el voto de la investidura podía afectar al actual gobierno de la Generalitat, e incluso a posibles alianzas de futuro. 

La crisis catalana podría agravarse todavía más con la inhabilitación de Quim Torra por parte de la Junta Electoral Central. Este organismo deberá decidir antes del viernes si suspende de su cargo al president por la vía rápida aún sin sentencia firme. El líder del Ejecutivo catalán fue inhabilitado a un año y medio por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, pero será el el Tribunal Supremo quien tras el recurso presentado tendrá la última palabra. 

Reforma en Euskadi 

El PNV será uno de sus mayores apoyos, como ya ha sido desde que Sánchez llegó al poder como consecuencia de la moción de censura. La formación liderada en el Congreso por Aitor Esteban intentó sin éxito mediar con el independentismo para que votaran a favor de los Presupuestos, motivo por el que se precipitaron las elecciones del 28A. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llegó a afirmar entonces que los jeltzales eran un ejemplo de "mesura" y de "diálogo" para que "los pueblos avancen". 

[Sánchez se compromete con el PNV a reconocer la "realidad nacional" de País Vasco y Cataluña]

Los nacionalistas vascos gobiernan en el País Vasco gracias a una coalición con el PSE-EE, con el que consigue la estabilidad parlamentaria necesaria. Ambos partidos, conjuntamente con Bildu y Podemos, están impulsando una reforma del estatuto de autonomía del País Vasco que reconoce a Euskadi como "nación" y que únicamente cuenta con la oposición del PP. El texto, que deberá ser aprobado en el Congreso, necesitará del apoyo del PSOE, que ya se ha comprometido al reconocimiento de la "realidad nacional" de las llamadas nacionalidades históricas. 

El presidente tendrá que hacer malabares para mantener la paz interna dentro de su partido, puesto que los críticos ven con preocupación el acuerdo con el PNV y las cesiones a ERC, como ya publicó LPO. El presidente de Castilla La-Mancha, Emiliano García-Page, y el de Aragón, Javier Lambán, se han posicionado enérgicamente en contra de la deriva de su partido, e incluso llegaron a atacar al PSC y a su primer secretario, Miquel Iceta. Los líderes regionales aprovecharon sus discursos de año nuevo para defender la "unidad de España".

El PP aprovechará el giro a la izquierda de Pedro Sánchez para marcar perfil ideológico y erigirse como líderes de la oposición, con Ciudadanos fuera de juego tras los paupérrimos resultados. Entre tanto, el partido que lidera Pablo Casado ha empezado un acercamiento a Vox, aunque a la vez ha endurecido su discurso político para evitar que el partido de Santiago Abascal pudiera seguir quitándole voto por la derecha. 

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