Energía
El Gobierno y Endesa se enfrentan por el cierre de las centrales de carbón de As Pontes y Carboneras
El Ministerio para la Transición Ecológica "recuerda" a la energética que debe cumplir los compromisos de mantener los puestos de trabajo en las centrales y de reactivar las zonas en las que se encuentran

El Gobierno lanza una advertencia a Endesa y "recuerda" a la energética que debe cumplir los compromisos asumidos con las fuentes de trabajo después de que la empresa confirmara este viernes el cierre de las centrales térmicas de carbón de As Pontes (La Coruña) y Carboneras (Almería).

Endesa solicitó el cierre de las plantas después de que las pruebas realizadas para intentar sustituir el carbón por biocombustibles no dieran los resultados esperados. En un comunicado, el grupo participado por la compañía italiana Enel señaló que la "profunda modificación" de las condiciones de mercado por el encarecimiento de los derechos de emisión de CO2 y la caída "significativa" del precio del gas han reducido la competitividad de esas plantas.

La compañía analizó algunas alternativas para mantener las plantas en funcionamiento mediante el uso de biomasa, pero asegura que los resultados no fueron satisfactorios ni desde un punto de vista técnico y ambiental ni económicamente, lo que las hace inviables. En el Gobierno, sin embargo, deslizaron algunas dudas sobre las últimas simulaciones llevadas a cabo en la planta.

[Ribera, Feijóo y Endesa acuerdan nuevas pruebas para sustituir el carbón de la central de As Pontes]

La gestión del conflicto involucró también al barón del PP Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, quien en su momento llegó a acusar a la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de "incentivar" la crisis de Endesa. A principios de diciembre, ambos mantuvieron un encuentro con las autoridades de la empresa en la que todas las partes se comprometieron a realizar nuevas pruebas para evaluar una posible reconversión. Pero las gestiones no tuvieron un éxito.

 Vista general de las instalaciones de la central térmica de Endesa en el municipio coruñés de As Pontes 

Pese a la solicitud de cierre, Endesa se reserva el derecho de desistir de esa petición -en conjunto o parcialmente- si cambiaran los resultados en las pruebas adicionales de combustión que se van a realizar en los próximos meses.

Al igual que hizo en los casos de las centrales de Compostilla (León) y Andorra (Teruel), Endesa presentó sendos proyectos para atenuar su impacto -Plan Futur-e, cuyo objetivo es promover la actividad económica y la creación de empleo en las zonas afectadas. En el marco de estos planes Futur-e, la compañía se comprometió a mantener los puestos de trabajo de las dos centrales. 

Endesa calcula que las tareas de desmantelamiento de As Pontes durarán unos cuatro años. En Carboneras, las labores de desmantelamiento se prolongarán durante tres años.

El Gobierno pide que se cumplan los compromisos

En un comunicado, el Ministerio para la Transición Ecológica señaló que velará activamente para que Endesa cumpla sus compromisos de mantener los puestos de trabajo en las centrales y de reactivar las zonas en las que se encuentran. "El Ministerio respeta la decisión empresarial (...) pero recuerda los compromisos de la empresa con los trabajadores de las plantas y con la inversión en Carboneras", advirtió.

Además, señaló que en el caso de As Pontes "confía en que las pruebas de combustión con biomasa arrojen un resultado positivo y permitan mantener activos dos grupos".

El cierre de la planta se produce en el marco de las políticas de descarbonización que se están llevando a cabo en España y otros países europeos. Sin embargo, autoridades políticas y empresariales y también organizaciones sociales piden la continuidad de las plantas y advierten sobre las pérdidas de las fuentes de trabajo. Solo en el caso de As Pontes, el cierre podría afectar a más de 750 familias.