Pactos de Gobierno
Ferraz teme que se dispare la tensión interna si la investidura se retrasa a enero
"La estrategia es arriesgada y, si sale mal, podría dejar al partido muchos años en la oposición", responden los críticos a pactar con el independentismo

En la Ejecutiva del PSOE temen que se instale un "clima de crispación" interna si la investidura de Pedro Sánchez se retrasa a enero. En la formación existen fuertes resistencias a un pacto con Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), todo depende de con quién se hable. Barones territoriales escenificaron la semana pasada sus diferencias en público mostrando su disconformidad con las cesiones que pueda realizar el Gobierno a los independentistas. En Ferraz temen que estas cuitas internas se agraven; mientras que algunos dirigentes territoriales abren el debate sobre si debería el PSOE negociar con formaciones separatistas. 

El castellanomanchego Emiliano García-Page 'abrió el fuego' la semana pasada. "Yo para Reyes lo que no quiero, como no creo que quiera ningún español o española, es vaselina. Vaselina no queremos. Queremos tener unos buenos Reyes, un mejor 2020 y sobre todo tener la conciencia tranquila", dijo el socialista. Unas palabras que no quedaron en saco roto y a las que se unió el aragonés Javier Lambán refiriéndose a ERC como un partido "indeseable" para la gobernabilidad. 

Fuentes socialistas consideran que la estrategia de pactar con ERC es arriesgada y, si sale mal, podría dejar al partido muchos años en la oposición

Socialistas cercanos a estos dirigentes territoriales dudan de que ERC, como buen negociador, esté alargando los plazos para investir a Sánchez en enero y, así conseguir más "rédito" para sus fines independentistas. Algo que, según califican, sería "inasumible" y podría dejar al PSOE en una posición "irrecuperable" para el futuro próximo. "La estrategia es arriesgada y, si sale mal, podría dejar al partido muchos años en la oposición", responden claramente. Estos dirigentes aseguran que en sus territorios, "mucha gente no entienden la postura de los socialistas" -de elegir a ERC para negociar la investidura- y temen verse arrastrados en futuros procesos electorales. 

A esto se suma la incertidumbre de algunos barones por la ausencia de información. El equipo negociador de Sánchez y el entorno más cercano al presidente se muestran reticentes a contar información sobre las negociaciones. La política de silencio no solo se mantiene con los periodistas, sino que también se extiende al partido y la orden consiste en "no contar nada, para que todo salga bien". 

Socialistas y republicanos acordaron enviar a los medios un comunicado conjunto tras su tercera reunión donde no anunciaron nuevos encuentros, aunque las fuentes consultadas aseguran que "las negociaciones continúan". Las quejas de los periodistas, a través de las distintas asociaciones de la prensa, por recortar las preguntas al presidente del Gobierno tampoco han servido de acicate para conocer algún tipo de información que indique que los contactos se mantienen. 

Los fieles a Sánchez piden "respeto"

La posición contraria, a favor del pacto con ERC, tiene más adeptos entre las filas socialistas tras el cambio de líder. Los afínes a Pedro Sánchez critican las palabras de Page y Lambán asegurando que son "inoportunas" e impropias de ellos. El -recién revalidado- líder del PSC, Miquel Iceta, pidió este fin de semana "respeto" durante el congreso que celebró la federación. Unas palabras que junto con las de la vicepresidenta y las de la alcaldesa de Santa Coloma, Nuria Parlón, lamentando que "Page y Lambán hayan estado tan inoportunos" volvieron a incendiar el debate sobre acercarse o no al independentismo. 

"Negarnos el derecho a opinar a los demás, a los españoles, era algo propio de los independentistas catalanes y exclusivamente suyo. Pero estoy viendo que el supremacismo por desgracia está haciendo estragos en Cataluña", dijo Lambán. "Le quisiera recordar al compañero Iceta que sobre toda España hablamos todos los españoles y todo el PSOE. Me gustaría, ya que nos pide respeto con los independentistas, verme defendido por él ante tanto insulto y ataque que recibo yo y otros presidentes autonómicos por defender la unidad de España y la igualdad", respondió García-Page. 

El castellanomanchego fue más allá y criticó los cambios de tono de Sánchez e Iceta sobre el independentismo: "Yo no he llamado xenófobo a Torra, hay quien lo ha hecho (Sánchez) y ahí no he visto protestar a Iceta. ¿O es que hay que esperar a que veten a Iceta para el Senado para entonces poder criticarlos? ¿Entonces sí vale decir que España no puede depender de los independentistas? No. Yo digo lo mismo que hace tres semanas, que hace tres años y lo seguiré diciendo los próximos 30", zanjó el dirigente. 

Sánchez con la ayuda del PSC de Iceta se esfuerzan en complacer las demandas de los republicanos cambiando el discurso. El "conflicto de convivencia" en Cataluña ha pasado a llamarse "conflicto político" y Sánchez se refiere a la Constitución como "seguridad jurídica que emana de las leyes democráticas". Otro aspecto que no ha gustado entre los que defienden la valía del Comité Federal -mermado en poder- para debatir sobre estos temas. 

Sin embargo y por el bien del partido, ambas facciones enterrarán esta semana el 'hacha de guerra'. En Ferraz esperan que la llamada de Sánchez a los barones "apacigüe" las críticas y "calme" los reproches. Recuerdan que el secretario general pidió a la Ejecutiva su confianza para negociar la investidura y ahí entran estos contactos discretos con ERC y ahora también con JxCAT. El presidente de Aragón ya adelantó este lunes que se atendrá a "lo que diga" la comisión negociadora del PSOE con ERC para la consecución de un acuerdo de gobierno en la nación, pero incidió en la necesidad de que se lleve a cabo su conformación urgente. 

Fuentes socialistas piensan que alargar las negociaciones no hace, sino más daño a la formación. De ahí las prisas de Sánchez por celebrar la investidura el próximo 27 de diciembre. Este martes la portavoz parlamentaria Adriana Lastra se reunirá con los dirigentes de ERC y de JxCAT y desde el PSOE prevén que haya "avances".