Crisis interna
Sectores del PDeCAT rechazan "transitar" hacia JxCat y exigen la disolución
Cuadros del partido aseguran "no reconocer" las decisiónes que ha tomado la dirección y amenazan con forzar una consulta a la militancia

El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, ha lanzado un golpe de efecto que ha dejado descolocados a los críticos. El líder de la formación soberanista ha acordado con su dirección "transitar" a Junts per Catalunya pero sin disolver el partido. El espacio heredero de Convergència ya formaba parte de todo este complejo universo político, conjuntamente con otros actores como la Crida Nacional per la República. 

Fuentes del sector crítico explican que siguen sin reconocer esta decisión tomada por la Dirección Ejecutiva Nacional: "Ni siquiera ellos saben qué significa lo que han acordado". En su lugar, apuestan por la creación de un nuevo partido político que nazca de la disolución del PDeCAT y la suma de todos los actores ahora existentes en JxCat. De momento prefieren ser cautos y esperar a lo que se debata en el Consejo Nacional previsto para mañana antes de tomar cualquier decisión. "Podemos forzar una consulta a la militancia y que sean ellos los que decidan sobre el acuerdo y el futuro del partido", explican.

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El documento aprobado por la dirección de David Bonvehí se escuda como conclusiones del proceso participativo interno de Encarem el Futur, donde se le preguntaba a la militancia sobre las disfunciones del partido, ha dado como consecuencia un texto ambiguo. Apuestan porque la "acción política" se vehicule a través del PDeCAT mientras acuerdan "transitar" a Junts per Catalunya con el partido como "pieza clave". Durante esta consulta, los militantes de las distintas agrupaciones recogían sus propuestas por escrito con propuestas muy diversas.

Los críticos auguran un debate muy acalorado en un partido dividido entre moderados y legitimadores de Puigdemont

El acuerdo que presenta la dirección deberá votarse en el Consejo Nacional del PDeCAT, el órgano legislativo de la formación y que representa a los militantes de todas las comarcas y sectoriales. Los críticos auguran un muy acalorado debate en un partido dividido entre moderados y legitimadores de Carles Puigdemont. De hecho, los más irredentos tienen la esperanza de que el ex-presidente se pronuncie al respecto una vez se sepa sobre su inmunidad como europarlamentario: "Creo que tiene mucho que decir". 

Las hostilidades entre JxCat y el PDeCAT no son nuevas. Empezaron con la confección para la lista electoral de las elecciones autonómicas del 21D. Entonces, Puigdemont bautizó a la lista electoral diseñada por él desde Bélgica como "Junts per Catalunya" vaciándola de exconvergentes de perfil moderado y colocando a mucho independientes fieles a su figura. Desde entonces, se abrió una guerra capitaneada por Marta Pascal que terminó con su dimisión como coordinadora del partido. 

Tensas negociaciones

El que fue el número dos de la ahora senadora pasó a dirigir el partido conjuntamente con la afín a Puigdemont, Míriam Nogueras. La lista se hizo corredera entre los dos sectores enfrentados del partido para evitar una ruptura interna, aunque el congreso donde se decidió se cerró en falso y con una lista alternativa de militantes de base radicalizados que consiguió casi un 30% de apoyos. 

Desde entonces, las tiranteces han ido en aumento y los cuadros más pragmáticos han ido siendo arrinconados o colocados en segundas posiciones en las distintas contiendas electorales. Por ello, perfiles como Jordi Xuclà o Carles Campuzano fueron apartados del Congreso de los diputados, a favor de otros más radicales como Míriam Nogueras o Laura Borràs. Lo mismo pasó en Barcelona, cuya candidata inicial iba a ser Neus Munté para terminar en la tercera posición en una lista liderada por Elsa Artadi.