Procés catalán
La Crida de Puigdemont define a Cataluña como una "colonia"
Un borrador interno explica que se ve a los catalanes como "aportadores fiscales" y que sin esta región España "no podría sobrevivir económicamente"

 La Crida Nacional per la República, el instrumento político creado alrededor de la figura de Carles Puigdemont y que preside Toni Morral, prepara su reactivación. Fuentes internas explican a LPO que es la suma de las aportaciones de las "corrientes ideológicas y de las sectoriales".

El texto, El relato de la Crida, Análisis y plan de acción, al que ha tenido acceso LPO, define a Cataluña como una "colonia" y a los catalanes como "minoría nacional perseguida", además de alentar el relato de 'España nos roba', asegurando que en España "sólo nos quieren como aportadores fiscales". 

Desde la organización han aclarado en un correo interno que no se trata de un borrador "cerrado", sino que se "están trabajando y necesitan ser debatidos así como sumar nuevas aportaciones por parte de todos los que tengan ganas de participar". Por ello, sus miembros se reúnen esta tarde en las Cotxeres de Sants (Barcelona) para tratar el tema. 

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Este documento explica que por parte de España existiría una "vía FAES" consistente en "perpetuar y endurecer la represión" en la que, según remarcan, la "justicia europea se negó a colaborar". El texto de trabajo explicita que la actitud del PP y Cs sobre el conflicto catalán y el ascenso de Vox dejan entrever un "franquismo subyacente en parte de la sociedad española". En contraposición, habría también una "vía vasca" de "concesiones políticas y económicas a cambio de renunciar o posponer las pretensiones independentistas" que contaría con la "connivencia" de una parte del independentismo.

No se salvan de las críticas la "vieja guardia del PSOE", aunque aseguran que esta actitud "represiva" se percibe cada vez más en los "aparentemente renovadores". Este exposición de supuestos agravios llevarían a que "cada vez esté más clara la concepción colonial sobre Cataluña", puesto que ya se había dicho que no eran "territorio nacional". 

Solo nos quieren como aportadores fiscales, ya que el Estado Español no podría sobrevivir económicamente sin Cataluña", reza el escrito

"Solo nos quieren como aportadores fiscales, ya que, tal y como está concebido, el Estado Español no podría sobrevivir económicamente sin Cataluña". Aseguran que la represión estaba implícita en el "a por ellos", aunque ya no "se cortan en invocar el 155 a diestro y siniestro". Por ello, celebran que los catalanes ya no se ven como "una región rica insolidaria que quiere inhibirse del largo proceso de superación del franquismo, sino como una nación democrática y progresista oprimida por un Estado que no ha roto con su pasado territorial". 

De la misma forma, el texto defiende que "el autogobierno tampoco se reconoce como un derecho inherente, sino como una simple concesión que se nos puede retirar cuando convenga, en particular sobre TV3, la educación, los Mossos o cualquier otra competencia": "La diferencia entre las dos vías [FAES y vía vasca] es sí ya es el momento de hacerlo, o si conviene mantenerlo como amenaza para forzar un pacto a la baja". 

Unilateralidad y "ampliar la base"

El texto explica que los sucesos acontecidos los días 1 y 3 de octubre de 2017 habrían conseguido colocar la etiqueta de "democracia" en el movimiento independentista, además de la del "derecho a decidir". Por otro lado, el Estado "renunciaba" a ella y se apoderaba del concepto "constitucionalista", por lo que la "unidad de España" pasaría a estar por encima de cualquier "derecho individual o colectivo". Eso sí, mientras aseguran que la "unilateralidad" es legítima para sus intereses dejan la puerta abierta a dialogar a partir de sus premisas irrenunciables. 

El texto rehuye la sensación de "fracaso" de no haber conseguido implementar la supuesta República Catalana. "No se tiene que considerar un error haber planteado un primer enfrentamiento sin la certidumbre o la voluntad de culminarlo [...] Está suficientemente justificado por el solo hecho de conocer las cartas o los recursos del adversario". Eso sí, aseguran que la autocrítica pasa por "habernos autotransmitido un exceso de confianza" y "no haberlo explicado suficientemente bien antes o después". 

El texto ve necesario la ampliación de la base sobre los "sectores sociales precarizados" como consecuencia de la crisis económica, así como de "sectores de inmigrantes", y piden que la hipotética Cataluña independiente pilote sobre la justicia social y la solidaridad como ejes vertebradores. A su vez, consideran que esta crecida de adeptos a la causa secesionista por si sola es insuficiente, puesto que ya son una mayoría suficientemente amplia y eso no les ha permitido realizar un referéndum. 

El texto también lanza algún reproche contra el PDeCAT, puesto que su cercanía a esta organización política hace que se les vea como una refundación o transformación del espacio que históricamente había ocupado la antigua Convergència. De la misma forma, lamentan que desde Madrid no disimulan su preferencia por ERC como "interlocutor" y defienden que la Crida se ve con "recelo" desde el sector oficialista de los republicanos. 

Admiten los desacuerdos entre independentistas y comparan a Puigdemont y Junqueras: "El primero manteniendo la presión sobre el Estado Español, sin renunciar a nuevas acciones unilaterales; el segundo, primando un pacto con las izquierdas para ensanchar la base social mientras retrasa las reivindicaciones independentistas.