Pactos de Gobierno
El PSOE contiene la respiración ante las negociaciones para la investidura
Cuadros locales del PSOE siguen con desazón las negociaciones con ERC. "Son demasiados agravios acumulados para olvidarlos en 48 horas", afirman. Pero de momento nadie va a levantar la voz

"No quise ver ni el abrazo de Iglesias a Pedro ni la reunión de Lastra con Rufián". Esta confesión a LPO de un alcalde de una conocida ciudad resume muy bien el ambiente de desazón e incertidumbre con el que muchos cuadros locales y regionales del PSOE siguen las negociaciones para la investidura.

"Son demasiados agravios acumulados para olvidarlos en 48 horas". Reflexiones como éstas muestran las dificultades que para una parte importante del aparato territorial del PSOE supuso primero el pacto fulminante con Unidas Podemos y ahora el cortejo para conseguir la abstención de Esquerra Republicana de Cataluña.

Los dirigentes consultados asumen que llegados a este punto no queda más remedio que tirar para adelante y por eso aceptan que Sánchez busque la abstención de ERC ya que lo prioritario es conservar el gobierno, aunque sea compartido con Podemos. Lo que nadie quiere en el PSOE son unas terceras elecciones que pueden dejarles fuera del poder por mucho tiempo.

Nadie va a levantar la voz internamente, aunque son muchos los que creen que desde las elecciones de abril no ha habido más que errores de estrategia, primero porque la mayoría de los españoles acabó culpando al PSOE de la repetición electoral, como se vio en el resultado, y ahora porque se ha dado un giro muy brusco sin más explicaciones.

'Son demasiados agravios acumulados para olvidarlos en 48 horas'. Reflexiones como éstas muestran las dificultades que para una parte importante del aparato territorial del PSOE supuso primero el pacto fulminante con Unidas Podemos y ahora el cortejo para conseguir la abstención de ERC

El pacto con Podemos está ya asumido, aunque muchos piensan que habría que haber desgastado bastante más al PP y sobre todo a Ciudadanos antes de abrazarse a Iglesias. Ahora la mayor preocupación es, sin duda, el precio que los independentistas están poniendo para la abstención.

En muchos cuadros del PSOE crece la inquietud ante la posibilidad de que sus votantes no entiendan las cesiones que haya que hacer, aunque sean, sobre todo, simbólicas. Los barones han asimilado ya que tendrán un gobierno a expensas de Esquerra, pero exigen que se dejen claros los límites como subrayó el otro día García Page en un acto de homenaje a Rubalcaba, de quien dijo que había sido el mejor negociador pero que siempre supo marcar los límites del dialogo.

Las declaraciones y manifiestos de dirigentes históricos como González, Guerra, Ibarra o Juan José Laborda, que reclaman acuerdos con el PP y Ciudadanos, preocupan y son incluso en parte compartidos por muchos cuadros locales y provinciales, pero no van a provocar ningún movimiento crítico interno. De hecho, nadie sabe para qué sirve ya el comité federal.

Los dirigentes territoriales comparten con Ferraz y Moncloa el deseo de que este trago pase cuánto antes; es decir, qué si se puede, haya investidura y nuevo gobierno antes de Navidad. Sin embargo, como adelantó  LPO, el calendario interno de Esquerra puede complicar las cosas.

Los de Oriol Junqueras tienen un congreso muy importante para el partido el 21 de diciembre; o sea, solo 48 horas después de la fecha que manejaban los socialistas para la posible investidura y, por lo tanto, los independentistas no pueden arriesgarse a un voto de castigo de las bases si no han conseguido un precio alto a cambio de su abstención.

Fuentes de ERC aseguran a LPO que, al margen de la coincidencia con su congreso, Esquerra no se abstendrá si no consigue un gesto muy relevante del PSOE para abrir una negociación sobre el conflicto catalán en vísperas de otra campaña electoral en Cataluña. Cada detalle cuenta y, por ejemplo, las ultimas declaraciones de Borrell diciendo que ERC no es progresista les han molestado.

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El equipo de Sánchez quiere zanjar cuanto antes este asunto para evitar el desgaste evidente que suponen las negociaciones con los independentistas. No hacerlo en diciembre supone un mes más de tiras y aflojas con las Navidades de por medio. Para conseguirlo ya saben que tendrán que subir la apuesta y asumir más reclamaciones de ERC.

De momento en La Moncloa ya han aceptado volver a hablar de conflicto político y no de problema de convivencia y van a abrir también conversaciones con el grupo de Puigdemont, aunque sin esperanza alguna de que faciliten la investidura. Se verá también este martes en la constitución de las mesas del Congreso y el Senado si hay nuevos gestos.

Sánchez mantiene en la presidencia del Congreso a Meritxell Batet, pero ha relevado a Manuel Cruz al frente del Senado. Varios barones con peso habían trasladado su malestar porque las dos principales instituciones del poder legislativo estuvieran en manos del PSC. Esta batalla la ha perdido Iceta, quien sin embargo espera tener pesos pesados en el gobierno.