Pactos de Gobierno
El PP arranca la nueva legislatura con posiciones enfrentadas sobre su relación con Vox
Dirigentes del PP piensan que el partido debe de distanciarse de Vox porque "nos quita votos" y piden permanecer "con los ojos bien abiertos", por si se vuelven a repetir elecciones

El Partido Popular discute estos días a puerta cerrada la relación que deben mantener con Vox de cara a una nueva legislatura. Las últimas elecciones dejaron claro que Vox ha venido para quedarse. La formación de Santiago Abascal consiguió 52 diputados, 28 más que en los anteriores comicios, con los que pretende imponer su agenda y condicionar el equilibrio de la derecha a la hora de pactar en la Cámara Baja. Fuentes populares reconocen que existen posiciones enfrentadas sobre su relación respecto a Vox. Esta semana, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, mantuvo dos reuniones el miércoles en Génova en las que se trató este asunto con algunas críticas por parte de algunos dirigentes, según testigos presenciales. 

Los populares se desmarcan de Ciudadanos en su trato hacia Vox. Esta semana, el partido de Pablo Casado votó en contra de la reprobación de Javier Ortega Smith, tras sus palabras en un acto contra de la violencia machista. El PP fue el único partido que no reprobó a Smith recibiendo duras críticas del resto de grupos municipales, incluido Ciudadanos. A este gesto se suma la oposición de los populares al cordón sanitario que quiere imponer el PSOE en la Mesa del Congreso para que la formación de Abascal no tenga ningún puesto, donde según los últimos resultados electorales les corresponderían dos asientos. 

García Egea se reunió esta semana con la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, y rechazó su oferta de tener tres puestos en la mesa como los socialistas, siendo que a los populares les corresponden dos, y un puesto también para Ciudadanos, que con 10 diputados no tendrían ninguna representación. En el PSOE son conscientes de que para imponer este cordón sanitario deben tener el apoyo de todos los partidos nacionalistas o del PP para que haya un consenso suficiente. 

En el PP reconocen que la caída de Ciudadanos podría darles más votos y así distanciarse de Vox ante unas nuevas elecciones 

Los socios con los que Sánchez está pactando su investidura (ERC, PNV, Compromís y Unidas Podemos) ya comunicaron su voto a favor del veto a Vox; sin embargo, los populares se niegan a sacarlos. Un gesto que ha causado más de un malestar entre las filas populares y que provocó una reunión este miércoles en la sede de Génova. García Egea acudió al mediodía para, a puerta cerrada, exponer los argumentos por los que siguen tendiendo la mano a la formación de Abascal. Entre ellos figura la incertidumbre de un posible 'Gobierno Frankestein' o tener que volver a las urnas. Un movimiento en falso podría seguir restando votos o conseguir apoyos de cara a futuros pactos para conseguir la aprobación de importantes medidas en el Hemiciclo. 

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La portavoz Cayetana Álvarez de Toledo estaría a favor de seguir teniendo a Vox como aliado y entienden que el bloque de la derecha debe permanecer unido ante los socialistas y los independentistas. Sin embargo, otros dirigentes territoriales y cuadros del partido descartan la idea señalando que la política de 'la mano tendida' les está perjudicando. En este entorno se encontraría la ex presidenta del Congreso Ana Pastor. Estos dirigentes piensan que deben de distanciarse de las posturas de Vox porque "nos quita votos" y piden permanecer "con los ojos bien abiertos", por si se vuelven a repetir los comicios. 

Desde ambos sectores y de darse esta opción, reconocen que la caída de Ciudadanos podría dar más votos al PP y se mantendrían distanciados respecto a Vox. Ante este escenario de incertidumbre y con las negociaciones de Gobierno en marcha, "no hay que dar nada por hecho", mantienen. "Tenemos un partido muy vivo", señalan desde la dirección del PP para paliar las críticas internas. 

Lo cierto es que la formación sigue discutiendo su postura acerca de la investir o no a Sánchez y sobre su futura relación con la formación de Abascal, de la que Casado todavía no se ha pronunciado. Algunas voces esperan las palabras de su líder respecto a ambos temas, mientras otros exponen en público opinión dejando a un lado la línea oficial del partido acordada por la dirección nacional. Otro malestar que los populares deberán gestionar en estas semanas a las que asisten como espectadores de un futuro Gobierno de coalición.