Escenario electoral catalán
Cs se tambalea en Cataluña: vacío de poder y amenaza de derrumbe tras la debacle electoral
El frágil liderazgo de Lorena Roldán y la crisis del partido a nivel nacional abocan a la formación a una renovación para evitar el descalabro en las elecciones catalanas

Ciudadanos, bajo amenaza de sufrir otro descalabro en Cataluña tras ser la fuerza menos votada en las generales del 10 de noviembre. La formación liderada por Inés Arrimadas sólo obtuvo dos diputados en Cataluña y quedó por detrás en votos a PP y Vox, aunque empató en número de diputados. La debilidad del partido en el conjunto de España, donde está en pleno proceso de elección de autoridades, despierta aún más los temores en Cataluña, que fue la cuna de Ciudadanos y donde se librará otra batalla electoral en los próximos meses.

En las catalanas de 2017, Ciudadanos consiguió 36 diputados y se convirtió en la fuerza política más votada de Cataluña, superando por primera vez desde el inicio del procés a una candidatura nacionalista como la histórica Convergència i Unió. También consolidó su posición por encima del PSC en 2015, al desbancarlo como principal actor no-independentista en la región gracias al liderazgo en ambos casos de Arrimadas.

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El envío de Arrimadas a Madrid un año después de ser la líder de la oposición en el Parlament dejó huérfana a la formación a nivel autonómico, que quedó desvalida tras el traslado de su principal representante. La sucesión se disputaba entre Carlos Carrizosa y Lorena Roldán, pero el aparato del partido entonces dirigido por Albert Rivera apostó por la segunda, al tratarse de un perfil mucho más próximo y disciplinado en sus declaraciones, sin salirse del argumentario, algo especialmente valorado en una dirección que empezaba a observar el crecimiento de los críticos territoriales como Paco Igea. 

A pesar de ello, la actual cabecilla de Ciudadanos en Cataluña parece que no acaba de despegar, puesto que desde su propio partido la tachan de tener un liderazgo demasiado débil y poco genuino. Un carácter que contrasta con el perfil de Carrizosa, vehemente en sus intervenciones y con carisma reconocido en el partido, además de ser una de las figuras fundadoras de la formación naranja en Cataluña.

Con el fin del 'riverismo', Arrimadas tendrá la potestad de renovar los liderazgos territoriales y podría estar pensando en un equipo más afín, con nuevos perfiles y más presencia catalana. De hecho, con la dimisión de Fernando de Páramo, ganaría peso José María Espejo Saavedra -afín a Arrimadas-, que fue miembro de la Mesa durante los días 6 y 7 de septiembre de 2017, y también el día que se votó la DUI. Ante una previsible caída de votos de Ciudadanos, la incógnita reside en si la nueva dirección mantendrá a Roldán o forzará un cambio de liderazgo en la región. 

Cambio de contexto

El contexto actual ha cambiado, y las posiciones más pragmáticas han ido ganando posiciones en contraposición con las más enfrentadas. Prueba de ello son los resultados electorales, puesto que en este último ciclo electoral los socialistas catalanes se han impuesto con holgura sobre sus rivales naranjas. Tanto el 28A como el 10N, el PSC sacó 12 diputados y además ganó a ERC en la provincia de Barcelona, frente a un Cs que sacó 6 y 2 respectivamente. 

Algo parecido pasó en las elecciones municipales y europeas. El PSC no solo no decayó, sino que se consolidó en feudos históricos como l'Hospitalet de Llobregat, Cornellà de Llobregat o Sant Adrià del Besós al recuperar las mayorías absolutas que perdió en 2011. Ciudadanos, que había ganado el 21D en los municipios de tradición socialista, quedó muy lejos de conseguir alcaldía e incluso retrocedió a favor de los socialistas. Lo mismo pasó en las europeas, al haber quedado Josep Borrell como segunda fuerza en Cataluña por detrás de JxCat. 

La situación para la formación es crítica. Si se repitieran los mismos resultados del pasado 10N la formación naranja quedaría por detrás de Vox, según publicó La Vanguardia. La formación ultraderechista entraría en la cámara catalana con 7 diputados, y superaría los seis que conseguiría Ciudadanos. Por su parte, el PP recuperaría el grupo propio con 10 diputados, aunque el PSC sería la fuerza constitucionalista más votada con 29 diputados y quedaría segunda por detrás de ERC.