Pactos de Gobierno
Pedro Sánchez pacta con Podemos que Pablo Iglesias sea vicepresidente de Gobierno
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firman un preacuerdo de Gobierno donde el líder de Podemos obtiene la Vicepresidencia

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firman el primer Gobierno de coalición de la democracia española por el que el líder de Podemos se convertiría en vicepresidente de Gobierno, según adelantó en exclusiva LPO. Los dos dirigentes han hecho el anuncio en el Congreso de los Diputados con una declaración conjunta que ha culminado con un abrazo. Buscan así escenificar sintonía y enterrar la guerra abierta desde las últimas negociaciones de Gobierno. Iglesias ha prometido "lealtad" y Sánchez, "un Gobierno para cuatro años".

Menos de 48 horas después de las elecciones que encumbraron a Vox y debilitaron al PSOE, Sánchez avanza hacia un Gobierno de coalición que se forjó con total secretismo. Según pudo saber LPO, este mismo lunes por la tarde Iglesias acudió a Moncloa a reunirse en secreto con el presidente en funciones en Moncloa, donde pactaron la Vicepresidencia para el líder morado a propuesta del propio Pablo Iglesias. 

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Ambos líderes han dado una rueda de prensa conjunta sin preguntas este martes en el Congreso, donde han firmado un acuerdo a falta de concretar el programa y la estructura de Gobierno, que sólo desvelarán con Pedro Sánchez investido. El documento firmado está abierto a que se sumen otras fuerzas progresistas, ya que la suma de PSOE y Podemos da 155 diputados, lejos de la mayoría necesaria.

La cordialidad entre Sánchez e Iglesias ha sido protagonista en el acto, donde ambos se han lanzado agradecimientos mutuos y han pedido dejar atrás la hostilidad. "El proyecto político supera cualquier tipo de desencuentro que podamos haber tenido en los últimos meses. Nuestro país necesita un nuevo Gobierno que eche a andar cuanto antes", defendió el líder socialista, que agradeció "la colaboración de Iglesias y su partido, que marca la línea de este Gobierno". Un Gobierno "cohesionado" y "estable", según defendió. 

Sánchez e Iglesias trataron de limar las asperezas tras la guerra abierta desde verano, tras el fracaso de la investidura

Iglesias también enterró el hacha de guerra y prometió "lealtad" al presidente de Gobierno. "Es tiempo de dejar atrás cualquier reproche y trabajar para mejorar la vida de nuestros compatriotas. Sánchez sabe que podrá contar con nuestra lealtad". 

Ambos mandatarios estuvieron acompañados por los principales miembros más cercanos de sus respectivos equipos en la cuarta planta, un salón comedor de gala, del Congreso de los Diputados. Una rueda de prensa anunciada con sólo media hora de antelación, para sorpresa de los periodistas. Los detalles del futuro Gobierno se adelantarán después de la investidura para evitar que la polémica se centre en los sillones. El anuncio supone un cambio significativo en el panorama político a 48 horas de haber votado las cuartas elecciones en cuatro años. 

[Un Sánchez debilitado vuelve a quedar en manos de Podemos y los independentistas]

El líder del PSOE cumple así su compromiso de llegar un acuerdo a las 48 horas siguientes a las elecciones generales, donde los socialistas perdieron apoyos y quedaron en 120 diputados, mientras Unidas Podemos cayó a los 35. La suma de ambas fuerzas necesitaría de las fuerzas independentistas, pese a que el PSOE lleva toda la campaña defendiendo que no quieren un Gobierno que "dependa" del separatismo".

Si en verano fueron dos equipos negociadores quienes tomaron las riendas de los acuerdos, esta vez sería un grupo reducido de personas entre los que se encuentran los propios Sánchez e Iglesias además de figuras como Irene Montero o el asesor del presidente en funciones, Iván Redondo, que estuvo presente en la reunión del lunes en Moncloa y el secretario de Presidencia, Félix Bolaños. 

En las últimas semanas el líder socialista justificó la no inclusión de Podemos en el Gobierno asegurando que  muchos españoles "no podrían dormir tranquilos". Una frase que hizo las delicias de Pablo Iglesias en campaña y de la que ahora el presiente en funciones tendría que retractarse.