América Latina
Liberan a Lula y mete en la pelea a Bolsonaro con Alberto Fernández: "Pueden contar conmigo"
La justicia brasileña ordenó la liberación del líder del Partido de los Trabajadores, que podría ir a la toma de posesión del peronista

La salida de Lula de prisión fue celebrada por los principales líderes progresistas del mundo, que relacionaron los 580 días del líder brasileño en la cárcel con la historia de Mandela. El senador y candidato presidencial demócrata Bernie Sanders, el líder del laborismo británico Jeremy Corbyn, el ex-presidente socialista de Francia, Francois Hollande y sus amigos latinoamericanos como Cristina Kirchner, Nicolás Maduro, Rafael Correa, Pepe Mujica, celebraron una decisión de la justicia que impacta en la relación de Brasil con Argentina.

Quizás sea Alberto Fernández el más satisfecho, porque hizo del reclamo por la libertad de Lula un eje central de su campaña Presidencial, al punto que esa decisión lo llevó a un enfrentamiento hasta personal con el presidente Jair Bolsonaro, que habrá que ver ahora como impacta en la relación bilateral.

Alberto Fernández fue uno de los grandes ganadores con la liberación de Lula, reclamo que convirtió en un eje de su campaña presidencial y que provocó un enfrentamiento hasta personal con Bolsonaro

Lula pareció muy consciente de lo que arriesgó Fernández, porque fue uno de los pocos líderes a los que no sólo le retuiteó su felicitación sino que además acompañó el tuit con un mensaje personal: "Muchas gracias por sus palabras compañero. Quiero que sepa que puede contar conmigo en lo que necesite para conducir a Argentina en la dirección de resolver los problemas de su pueblo pobre. Agradezco de corazón la solidaridad que demostró al visitarme en prisión. Dios abrace al pueblo argentino!".

La postura personal de Alberto Fernández de no ceder en el reclamo de la liberación de Lula generó una airada respuesta de Bolsonaro que incluyó pérdidas para Argentina, como su decisión de suspender la mega compra de trigo acordada para comprarle el cereal a Estados Unidos, como reveló en exclusiva LPO. El presidente brasiñelo anunció que ni él ni su vicepresidente se presentarían a la toma de posesión del peronista, un hecho inédito en la relación bilateral.

[El kirchnerismo provoca a Bolsonaro y quiere que Lula venga a la asunción de Alberto]

Esta situación generó no poca presión al interior de la alianza que asumirá el próximo gobierno, pero ante la decisión de la justicia brasileña de liberar a Lula se terminaron de alinear las fuerzas. El Partido Justicialista (PJ) institucionalmente celebró su liberación y propusieron que Lula venga a Buenos Aires al nombramiento de Alberto.

Lula recuperó este viernes la libertad después de que el juez de ejecución penal Danilo Pereira Júnior autorizara su liberación, tras un fallo de la Corte Suprema de Brasil que habilitó esa decisión. El histórico líder del PT estaba detenido desde el 7 de abril del año pasado en la superintendencia de la Policía Federal de Curitiba acusado por delitos de corrupción.

El ex presidente salió de la prisión de Curitiba y cientos de manifestantes lo recibieron al grito de "¡Olé, olé, Lula libre!". En el escenario montado para la ocasión lo esperaba la titular del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann y el ex candidato petista Fernando Haddad. "No tienen idea de lo que significa estar junto a ustedes. Nunca pensé que en día de hoy podría estar aquí conversando con ustedes después de 580 días", comenzó Lula.

El ex presidente criticó a la "justicia hipócrita que intentó criminalizar a la izquierda y al PT" y presentó a su "futura compañera" Rosangela a quien le pidió matrimonio en directo. "Quiero luchar para probar que existe un bando de mafiosos en este país que intentaron inculparme", acusó. "Solo tengo espacio para el amor en mi corazón porque el amor va a vencer", agrego Lula.

El ex mandatario aseguró que después de que fuera encarcelado "el país no mejoró sino que empeoró y el pueblo está manejando Ubers y repartiendo pizza".

La decisión de Pereira Júnior llega después de que la Corte Suprema de Brasil fallara contra las prisiones sin condena firme, excepto en los casos de delitos violentos. Lula fue declarado culpable en primera instancia por el hoy ministro de Justicia Sergio Moro, que lo consideró culpable de blanquear dinero por, supuestamente, haber recibido un triplex en Guarujá de parte de unos contratistas del Estado, hecho que nunca se pudo probar.

La Corte había resuelto el jueves, por seis votos contra cinco, que la prisión de un condenado en segunda instancia es inconstitucional, fallando en contrario de una jurisprudencia del 2016 y dejando la puerta abierta para la liberación de Lula, que nunca dejó de insistir en su inocencia y se negó sistemáticamente a cualquier via de solución "política" de su situación carcelaria. Con esa decisión los abogados de Lula presentaron un recurso para que el ex mandatario fuera liberado, como ocurrió casi de inmediato.

Moro y Bolsonaro este viernes en un acto de la Policía Federal de Brasil.

La decisión de la Corte Suprema puede permitir que miles de presos, entre ellos muchos vinculados a Lava Jato,  la operación anticorrupción brasileña que llevó a Lula a la cárcel, puedan recuperar su libertad, al menos hasta que no haya una sentencia definitiva.

El fallo, que llegó tras un complejo juicio, se contrapone con lo establecido en 2016, que determinaba que un condenado en segunda instancia ya podía ser encarcelado, aún cuando estuvieran en curso las apelaciones a tribunales superiores.

Ahora la Corte resolvió que una pena de prisión sólo podrá ejecutarse cuando acabe todo el proceso de apelaciones y en el caso de Lula, que está condenado a ocho años, tiene pendiente la apelación presentada ante la misma Corte Suprema.

Este giro del proceso político-judicial que terminó derribando a Dilma Rouseff de la Presidencia y permitió en inesperado ascenso del hasta entonces casi desconocido Jair Bolsonaro, abre consecuencias políticas imposibles de anticipar en toda su magnitud.

Pero sin dudas, golpea aún mas la muy cuestionada figura del juez Moro que lideró el Lava Jato para luego erigirse en ministro de su principal beneficiado. Una figura que supo ser emblema de la lucha contra la corrupción, pero que en los últimos meses quedo muy debilitada luego que el sitio The Intercepter revelara conversaciones de Moro en las que presionaba de manera casi obsesiva a los fiscales para que lograran la detención de Lula, que ese momento lideraba todas las encuestas para las presidenciales en las que tras su arresto no pudo competir.