EU 2020
Demócratas: ¿Pondrá Bloomberg en aprietos a Warren, Sanders, y Biden?
Un candidato presidencial en EU es tan exitoso como su equipo de recaudación. Pese a mantenerse arriba en los sondeos, Biden no logra monetizar su estatus de favorito.

El dinero no compra la felicidad, pero sí te mantiene en la carrera. Esta semana la contienda por la nominación presidencial demócrata recibió un golpe inesperado: el magnate y exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg anunció que podría entrar a la batalla. No es una noticia menor para el nutrido grupo de candidatos. Ya otros magnate, Tom Steyer, inversionista con una fortuna de 1.6 mil millones, ha inyectado millones para conseguir las firmas y seguidores que el Partido Demócrata exige para participar en los debates presidenciales. La llegada de Bloomberg y sus 51 mil millones de dólares pondrían una presión significativa al resto de los aspirantes.

La semana pasada el excongresista Texano Beto O'Rourke anunció que abandonaría la contienda después de varios meses de lucha. De acuerdo con el New York Times, O'Rourke habría decidido dejar la carrera ante la disyuntiva de tener que despedir a varios de sus colaboradores. Al mismo tiempo, la senadora Kamala Harris, quien vio sus números en las encuestas despegar después de uno de los debates en los que confrontó con fiereza al exvicepresidente Joe Biden, anunció que recortaría a buena parte de su equipo de campaña en New Hampshire para concentrar sus esfuerzos en Iowa, donde tendrá lugar la primera elección interna en 2020.

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Pero el caso más llamativo es el del todavía puntero Joe Biden. Su equipo recientemente anunció que tenían apenas 9 millones de dólares disponibles para gastar. Como contraste, el senador progresista Bernie Sanders recaudó 28 millones entre julio y septiembre; Warren 24.7; el alcalde Pete Buttigieg 19.2; y Biden apenas 15.7 millones de dólares en total.

Se trata de una cifra lapidaria para el puntero de la contienda, quien fuera vicepresidente de los EU durante ocho años durante la administración del presidente más popular de la historia reciente. La situación de Biden es tan crítica que su equipo de campaña anunció que volverían a aceptar dinero de Super PACs, organizaciones ajenas a las campañas que recolectan fondos de empresas y grandes donadores. El Partido Demócrata actual ha hecho de las Super PACs un símbolo de la política corporativa, propia de los republicanos. Lo increíble de campañas como las de Sanders y Warren es que sus fondos vienen exclusivamente de pequeños donantes ciudadanos.

Warren y Sanders superan a Biden en recaudación.

En la primaria demócrata la incapacidad de Biden para atraer donantes individuales puede ser una señal alarmante de que, no importa qué tan popular o reconocido sea en el mapa nacional, si no es capaz de conquistar a los votantes al interior del partido, podría perder la nominación a manos de alguien más progresista.

Para entender el tamaño del problema, LPO habló con Doug Jaraczewski, presidente de Campaign Finance Group, una de las consultoras más importantes de Washington para temas de financiamiento de campaña.

De acuerdo con el especialista, uno de los problemas de Biden es que, al ser un candidato alineado al centro, su capacidad de entusiasmar a los votantes políticamente activos de la elección primaria es menor que la de una figura como Sanders o Warren. Explica que el centrismo de Biden "es fuerte en una elección general", pero es difícil que donantes de corte progresista abran sus carteras para alguien como Biden.

La campaña Biden se está perdiendo de una gran oportunidad para recaudar dinero al no aprovechar la campaña ilegal de Trump en Ucrania. No he visto actividad alrededor de ese tema.

"Esos temas no son sexy para ellos. Creo que la campaña Biden se está perdiendo de una gran oportunidad para recaudar dinero al no aprovechar la campaña ilegal de Trump en Ucrania", explica el especialista. "No he visto actividad alrededor de ese tema".

El tema en la primaria es que muchos de los candidatos han rechazado el apoyo de Super PACs, grupos formados por individuos, corporaciones, sindicatos, y otros grupos que pueden permanecer anónimos. Las super PACs no tienen límites de cuánto pueden donar a un candidato, siempre y cuando no se coordinen directamente con la campaña. Es por este detalle que son vistas como herramientas de los multimillonarios para influenciar a los futuros congresistas, senadores, gobernadores, o al mismo presidente. Rechazar dinero de estos grupos se convirtió en una especie de prueba de pureza entre los demócratas.

Jaraczewski destaca, por ejemplo, el trabajo que ha hecho la campaña del alcalde Pete Buttigieg, quien en las últimas semanas se consolida como una verdadera amenaza para Biden, Warren, y Sanders. Después de su participación en un evento en Iowa el fin de semana pasado empezaron a circular las comparaciones con Barack Obama.

El alcalde Pete Buttigieg ha logrado capitalizar el entusiasmo de la comunidad LGBTQ

"Creo que los logros para recaudar fondos del alcalde Pete son los que lo pusieron en el grupo de punteros, además de su servicio a la nación y su inteligencia", asegura Jaraczewski. "Tiene acceso a una base de recaudación a nivel nacional en la comunidad LGBTQ, la ha encendido, y está muy cerca de Chicago, que tiene una comunidad de la diversidad muy nutrida".

Warren, quien en muchas encuestas ya aparece arriba de Biden, saca su fuerza de su reputación progresista, "su activismo contra el abuso corporativo le dio mucha credibilidad entre los donantes menores".

La disyuntiva de Biden es clara: si acepta dinero de las Super PACs, pierde credibilidad ante la base de votantes leales del partido, lo que lo pone en riesgo de perder la elección interna y quedarse sin la nominación demócrata. Si rechaza el dinero y se mantiene solo de donantes ciudadanos de 1 y 2 dólares, no podrá competir con los progresistas Biden y Warren, y de nuevo se pone en riesgo de perder la nominación. Es una situación imposible.

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"Tengo un problema con eso", protesta Jaraczewski. "Respeto a los donantes individuales. Ponen dinero donde están sus creencias, es increíble. Pero creo que esta idea purista de que no puedes tomar dinero de grandes contribuyentes es tonta porque pone a los demócratas en desventaja", explica.

"Si no tomas dinero de PACs corporativas, no se trata de pureza ideológica, sino de que una campaña tiene que usar todos los recursos que pueda".

Sobra decir que todos los republicanos aceptan dinero de las corporaciones y cabilderos. "Muchas campañas demócratas han dicho que no tomarán dinero de cabilderos, cuando muchos cabilderos en DC fueron miembros de equipos en el congreso. ¿No aceptas el apoyo de personas que llevan años apoyando al partido?", dice el especialista.

De acuerdo con Jaraczewski los dos candidatos más revolucionarios en la carrera del dinero este ciclo son Warren y Buttigieg. "Creo que han sido muy creativos y agresivos". ¿Y la nueva herramienta que cambió el juego este año? "La recaudación a través de mensajes de texto. Las campañas son multimedia, a través de online, llamadas, emails, y textos".

De ahí la frustración de Jaraczewski con la campaña de Biden, quien "necesita hacer un mayor esfuerzo por conquistar a los donantes pequeños". Él es quien fue atacado por Donald Trump, dice. "No entiendo por qué no aprovecha eso. Biden es la victima de Trump, nadie más. Es un misterio que no lo use para activar a los donantes. Deja ese dinero en la mesa".

Es posible que la campaña del exvicepresidnete esté siendo cuidadosa. Los esfuerzos por remover a Trump del cargo vía juicio político no son tan populares en estados clave como Michigan, Wisconsin, y Pennsylvania.

"Tal vez esa es la razón, pero no lo entiendo igual. Joe Biden es el vicepresidente de Barack Obama. Tendría que haber una audiencia para él. Por algo está aguantando en las encuestas", cuestiona Jaraczewski.