Elecciones 10N
Albert Rivera recurre a los mantras de Podemos en 2015: del 'sí se puede' a la 'remontada'
Los paralelismos entre el Podemos de entonces y Ciudadanos son claros: de la estrategia de la 'transversalidad' de los morados a prescindir de las siglas del partido de los naranjas

Ciudadanos replica el marketing que llevó a Podemos a acercarse al 'sorpasso' en 2015. Las malas perspectivas electorales del partido naranja, que podría perder dos tercios de su representación parlamentaria según las últimas encuestas, han dado un giro radical a la campaña de Albert Rivera, que no sólo ha cambiado el tono estos días sino que ha dado un vuelco a los mensajes lanzados, con expresiones y tics que ya empleó Pablo Iglesias hace cuatro años.

El líder de Cs abrió la campaña este jueves en Cádiz, lugar que acunó la primera constitución del país, donde anunció una "campaña de la remontada" y aseguró que el 10N van a dar "la campanada" frente a la debacle de las encuestas. Lo aseguró en un acto muy distinto al que protagonizó en la anterior campaña, y entre gritos de "sí se puede", unas aclamaciones que han acompañado a Podemos desde su nacimiento. 

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Un "espíritu del sí se puede" que defienden en la formación, donde reconocen lo definen como un lema que "no pertenece a ningún partido". Además, aseguran a LPO que no les "importa" las comparaciones con Podemos sobre este puntos. Unas similitudes que son a día de hoy más que destacables.

En 2015 Podemos se enfrentaba a una situación pésima en las encuestas, que le situaban en una cuarta posición muy alejada de PP, PSOE y Ciudadanos. Después de su éxito inesperado en las europeas de mayo de 2014, la formación se había desinflado y habían surgido las primeras disensiones entre Iglesias e Iñigo Errejón. 

El entonces número dos del partido diseñó la campaña electoral que dio al partido los mejores resultados de su historia. Podemos, al que el CIS de ese mismo diciembre otorgó entre 22 y 24 diputados, acabó tercero con cinco millones de votos y 69 diputados. 

Ahora es Ciudadanos quien se sube al carro de la 'remontada' y quien desdeña las encuestas publicadas en las últimas semanas. Todos los sondeos coinciden en la caída drástica de la formación de Albert Rivera, que pasaría de los 57 diputados obtenidos en abril y que ahora conseguiría entre 16 y 20 diputados; la encuesta más optimista para esta formación, el CIS, le da entre 27 y 35 escaños. 

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Los paralelismos entre el Cs de 2019 y el Podemos de 2015 son claros: un partido que comienza con los primeros cuestionamientos del liderazgo; si en 2015 Errejón despuntaba en Podemos, ahora es Inés Arrimadas a quien apuntan para suceder a Rivera en caso de un desplome electoral el 10 de noviembre. Las encuestas, en ninguno de los dos casos, son favorables, y la estrategia es muy parecida. 

Si Errejón diseñó entonces una campaña basada en la 'transversalidad', buscando conceptos universales que aglutinaran a una nueva mayoría, ahora es Ciudadanos quien ha lanzado una campaña alejada de las siglas de su partido y apelando al ámbito más personal de la ciudadanía.

En Cs asumen que su electorado es el más volátil, el que menos se identifica con una ideología concreta, el menos fiel de todos y el más pragmático. Es por ello que Rivera ha cambiado su plan respecto a la campaña del 28A. Si entonces se presentó como una figura institucional llamada a sustituir a un PP decadente, ahora Rivera se ha desprendido de su chaqueta, lanza mensajes llanos y más personales que llaman a las emociones más que a las razones políticas. 

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Un sentido de campaña por el que esta misma semana colgaron de su fachada la felicitación por el embarazo de Inés Arrimadas, por la que Rivera se apresuró a mandarle un vídeo dándole la enhorabuena o por el que la campaña de Ciudadanos en esta ocasión se basará en actos de proximidad, con actos de pequeño formato donde los candidatos estén en contacto directo con la ciudadanía. 

Pero este nuevo tono en campaña también estuvo presente en el acto de apertura en Cádiz, que se celebró al ritmo de "Marcha, marcha", de Rosario Flórez, y donde Rivera se reivindicó como  el futuro "presidente de la gente normal". También en su lenguaje se advierten cambios respecto a hace seis meses; el candidato presenta ahora un tono más relajado con expresiones más llanas y populares. Un giro que puso de manifiesto este jueves después de anunciar su intención de poner en marcha grandes reformas en el país:  "¡Eso sí que me pone!".