Exhumación de Franco
Sánchez consigue exhumar a Franco 17 días antes de las elecciones
La familia desafió al Gobierno y llevó una bandera franquista a la exhumación del dictador

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, consigue exhumar al dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos 17 días antes de las elecciones generales. Los 22 familiares autorizados de la familia Franco sacaron en hombros el ataúd con los restos del dictador del Valle de los Caídos para reinhumarlo en el cementerio de Mingorrubio El Pardo, donde se encuentra enterrada desde 1988 su mujer Carmen Polo

La jornada histórica estuvo marcada por el desafío de la familia Franco al Gobierno, llevando una bandera preconstitucional a la exhumación del dictador, y la tensión provocada por numerosos manifestantes que se congregaron a las puertas del cementerio de Mingorrubio. El primer nieto del general, Francis Franco, desafió al Ejecutivo de Sánchez portando la bandera preconstitucional en su recorrido hacia la Basílica del Valle de los Caídos. Desde el Gobierno informaron a los periodistas que "no se les permitió entrar con ella en la Basílica y tuvieron que dejarla a la entrada. Los agentes de la autoridad la colocaron en uno de los coches que trasladaba a la familia". 

 [Las claves de la exhumación y reinhumación de Franco]

Finalmente, el féretro salió cubierto por un estandarte con la cruz laureada de San Fernando, como enseña familiar, y, sobre él, una corona de laurel con lazos con los colores de la bandera de España. El Gobierno no se opuso a que en el panteón familiar privado de Mingorrubio se portase la bandera o cualquier símbolo en el interior. Aunque advirtió que "fuera de la basílica, no hay permiso para exhibir o colocar banderas o símbolos que exalten la dictadura. Si ocurriese, las autoridades podrían abrir el correspondiente expediente sancionador". 

Vivas a Franco en Mingorrubio

El operativo liderado por Moncloa salió según lo previsto y los nietos de la familia Franco pudieron reinhumar a su abuelo en el panteón privado, propiedad de Patrimonio del Estado. A la llegada de la comitiva al cementerio de Mingorrubio, les esperaban unos 200 manifestantes concentrados en las inmediaciones entre los que se encontraba el ex teniente coronel de la Guardia Civil que encabezó el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero. El féretro del dictador entró en el cementerio al grito de "¡Franco!, ¡Franco!"; cantando el "Cara el sol" e himnos militares como "La muerte no es el final", a la vez que profirieron insultos y abucheos al presidente del Gobierno por parte de los manifestantes allí congregados. 

En la concentración, un matrimonio portaba una gran pancarta con los colores de la bandera de España y la frase "Franco ¡gracias!", y repite a los periodistas que los fotografían que han acudido a ese punto en homenaje al dictador para dar las gracias "al hombre que salvó a España del comunismo". "Hemos venido a manifestar todo el asco y el desprecio a este gobierno que está profanando el Valle de los Caídos, porque han entrado hombres armados sin respeto a la autoridad eclesiástica", ha explicado a Efe Almudena Montojo, la mujer que lleva la pancarta. Mientras Almudena habla, otro simpatizante, Miguel Martínez, que ha venido esta mañana desde Fuenlabrada (Madrid), grita "¡Viva Franco!", una exclamación que han seguido todos los que se encuentran en el lugar, algunos de ellos ataviados con la vestimenta de los legionarios.

La Delegación del Gobierno en Madrid prohibió una concentración convocada para este jueves por la Fundación Francisco Franco coincidiendo con la inhumación de los restos del dictador, al entender que, de llevarse a cabo, podrían producirse "graves problemas de orden público".  

Varios furgones de la Policía acudieron al lugar y los agentes establecieron un cordón para separar a los periodistas de los manifestantes. Allí, en el cementerio de Mingorrubio, acudió también Ramón Tejero, hijo del ex oficial, que fue el encargado de, una vez realizada la inhumación de los restos del dictador, oficiar una misa en la intimidad familiar junto con el prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera. Desde el Ejecutivo se informó que se extrajo el ataúd original por deseo de la familia y los operarios funerarios aseguraron en todo momento la integridad del féretro durante el traslado al panteón.

 La familia no tendrá la llave del panteón   

La familia Franco no poseerá la llave del panteón privado al ser propiedad de Patrimonio del Estado. Tal y como publicó LPO y según el relato de un miembro de la familia, el Gobierno de Sánchez cambió la cerradura de la cripta meses atrás y no facilitó una copia que desde hace 31 años estaba en su poder. A partir de ahora, cuando quieran acudir al panteón deberán de pedir la llave con antelación y sólo la tendrá la seguridad del cementerio; otra copia estará en la Delegación del Gobierno y en Patrimonio del Estado. 

Fuentes gubernamentales desvelaron que el Ejecutivo ofreció a la familia comprar la concesión administrativa del panteón, que tiene un precio público, pero la familia rechazó la oferta. El Ejecutivo se ha gastado unos 39.000 euros en acondicionar el panteón para la inhumación de Franco, con la colocación de una puerta blindada, unas nuevas rejas en ventanas y la instalación de sensores para prevenir profanaciones. A partir de la inhumación, se instalará sólo por unos días un dispositivo de seguridad en torno al panteón, que se levantará cuando el Gobierno considere que ya no es necesario, según informan fuentes gubernamentales. El Gobierno estima que el proceso de exhumación y reinhumación cueste al Estado 63.061,40 euros. 

El presidente del Gobierno aprovechó el acto para realizar una declaración institucional posterior justificando que la operación se haya desarrollado a tres semanas de las próximas elecciones del 10N. Sánchez aseguró que más que "anomalía" o "anacronismo" considera un "agravio" que Franco descansara en El Valle de los Caídos. El jefe del Ejecutivo considera que había que sacar al dictador de este lugar público para reinhumarlo en otro a cargo de Patrimonio del Estado durante más de 40 años, que es lo que dura la concesión administrativa. "España cumple consigo misma", dijo Sánchez. En una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa, Sánchez recalcó que se pone fin a una "afrenta moral" como era, a su juicio, el enaltecimiento del dictador en un lugar público. 

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