Madrid
El PP cree que Cs y Vox buscan acorralar a Ayuso en la comisión de Avalmadrid
El Gobierno madrileño vuelve a acusar su división interna y se enzarza en un cruce de acusaciones mutuas con la formación de la Mesa de la comisión en la Asamblea

La formación de la comisión de investigación sobre Avalmadrid en la Asamblea se avecinaba polémica y no defraudó. Pese a tratarse de un mero trámite con el que echaba a andar -este martes ni siquiera se establecían normas de funcionamiento ni peticiones de comparecencia-, la jornada terminó con un cruce de acusaciones mutuo entre los socios de Gobierno de la Comunidad. 

Por un lado, el PP ha acusado tanto a Ciudadanos -con quien gobierna en coalición- como a Vox -el partido del que recibió apoyo para poder celebrar la investidura pese a quedarse en la oposición- de mantener un doble discurso sobre la misma. Por un lado, ambos han asegurado que no querrían que se convirtiera en una "causa personal" contra la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Por otro, según la versión de los populares, han permitido que la izquierda la acorrale y favorecido que tenga que hacerse la foto como compareciente cuando toque.

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Todo porque la Mesa de la comisión -el órgano de control de la misma- ha quedado constituida con una mayoría de izquierdas: el PSOE, en la Presidencia; el PP en la Vicepresidencia y Más Madrid en la única Secretaría. Al parecer, los de Ayuso negociaron con Cs y Vox una votación que nunca llegó a cumplirse. Ambas formaciones se abstuvieron en la votación correspondiente, dejando así la mayoría en manos de PSOE, Unidas Podemos y Más Madrid, con el consiguiente resultado. 

"Ciudadanos y Vox que se dicen líderes anticorrupción pero no que querían convertir esto en un circo contra Ayuso, al final se ponen de lado y facilitan que sea llamada a comparecer", sentencian fuentes del PP en conversación con este diario. Además, aseguran que su portavoz parlamentario, Alfonso Serrano, había pactado otra mayoría con unos y con otros y que, finalmente, se echaron atrás en el último momento. 

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Por su parte, los otros dos implicados en la bronca parlamentaria dan un giro de 180 grados a esta versión. En Ciudadanos aseguran que advirtieron al PP desde el primer momento de que ellos no formarían parte de la Mesa de una comisión que va a investigar a un organismo público que depende de una de sus consejerías (Economía). "Queríamos evitar posibles acusaciones de manipulación, atascos, favoritismos o lo que fuera", explican. Y aseguran, asimismo, que ellos cumplieron su parte del acuerdo al abstenerse primero (en la votación conjunta de presidente y vicepresidente) y apoyar al candidato popular, después (en la votación de la Secretaría). "Es Vox quien les ha fallado, no nosotros", zanjan.

En cambio, los de Rocío Monasterio niegan la mayor: "Nunca ha habido ningún acuerdo", sentencian. Y argumentan que han hecho lo mismo que en la formación del resto de comisiones: abstenerse en todas ellas y no solicitar sillones para ellos mismos. "Vox apoyó y apoya la comisión de investigación para estudiar qué ha funcionado mal y tomar medidas para mejorar el funcionamiento y dar un mejor servicio. La comisión fue propuesta por el PSOE e inmediatamente apoyada por CS, socio de Gobierno del PP. Ahora sorpresivamente Cs no quiere estar en la mesa. Las explicaciones deben darlas ellos", especifican fuentes del partido devolviendo el balón al tejado de los naranjas. "Nosotros no somos el gobierno, no hemos roto nada y el PP lo que está haciendo es desviar la atención de que Cs, su socio que apoyó al PSOE al inicio de la comisión, ahora se aparta", concluyen.

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Al final, la comisión se convirtió en un fuego cruzado que revela, una vez más, la tensa relación que Ayuso y Aguado mantienen en la Puerta del Sol, así como la de ambos con la tercera pata de su Ejecutivo que se ha quedado en la oposición y ha prometido ejercerla de manera "férrea". Como ya se demostró desde el inicio de la polémica sobre Avalmadrid, la presidenta de la Comunidad está sola frente al resto de formaciones. Ahora, también acorralada en la Asamblea.