Elecciones 10N
Así es la 'pinza' de la gran coalición para acabar con Ciudadanos
Expertos politólogos confirman que PP y PSOE giran al centro, donde se colocan los votantes más indecisos, para robar votos a Rivera, el gran perdedor en todas las encuestas

PP y PSOE lo niegan oficialmente, pero ambos están dispuestos a conformar una gran coalición tras las elecciones del 10-N. Pero antes de eso deben hacer campaña en pro de la vuelta del bipartidismo y así lo están demostrando. 

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Ambas formaciones han vuelto al centro perdido en la anterior campaña del 28 de abril, cuando unos se arrimaron a Vox y otros, a Podemos, polarizando en extremo el tablero político. Ahora, el gran perjudicado del giro al centro de ambos partidos es Ciudadanos, que acumula debacles en todas las encuestas incluso hasta el punto de poder verse sorpassado por Vox.

Los naranjas, que sí admiten la desmovilización de su electorado y prevén una fuerte caída -más hacia el PP que hacia el PSOE-, arremeten contra la manipulación de los sondeos. "Unos y otros están utilizando a los medios que controlan para intentar exterminarnos políticamente a base de anunciar un hundimiento que no se va a producir", consideran las fuentes consultadas por LPO.

Pero también ven cómo los mensajes políticos de derecha e izquierda -eliminando los extremos de Vox y Podemos- se dirigen a su nicho de votantes. Eso sí, con un matiz: Cs no habla de centro ("postular la existencia de un centro es hacerlo, implícitamente, de una izquierda y una derecha que son términos que no nos dicen nada", argumentan) sino de liberalismo. "¿Cuán liberal es el PP? ¿Y el PSOE?", se preguntan. Pero eso no impide que sean presas de la pinza de la gran coalición y hasta intenten agarrarse a un clavo ardiendo ofreciendo a unos y otros un gran pacto postelectoral.

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Así lo creen todos los politólogos consultados por este diario, que ven en el cambio de discurso de unos y otros una clara misión: la de 'comerse' a los de Albert Rivera. "Todo el mundo va a despiezar a Cs", resume el analista Pablo Simón. "Es el eslabón más débil porque es el voto que más transferencias tiene hacia uno y otro lado", añade.

La baza de la estabilidad

 Y lo especifica: "El PP se puede llevar varios de los últimos escaños que Cs consiguió el 28A y, gracias a ellos, colocarse en los 100 diputados. Mientras, el PSOE ya ha visto que el voto de Podemos es nocivo para ellos y no les queda más remedio que bascular hacia el centro para jugar la baza de Gobierno, la de la estabilidad", concluye. 

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Lo mismo opina Toni Aira, doctor en Comunicación y profesor de Comunicación Política en la Barcelona School of Management de la Universitat Pompeu Fabra (BSM-UPF). "Los partidos van al voto indeciso, que es donde se puede pescar porque los suyos ya están ganados y no pierden tiempo en campaña con ellos", relata. Tampoco intentan captar a los extremos de Vox o Podemos, del mismo modo que Podemos y Vox no van a intentar pescar en el río revuelto del centro. 

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Pero sí PP y PSOE. El primero, porque "una vez que comprobaron que es absurdo competir con Vox, tiene que volver a su espacio natural". Y el segundo porque, tras dejar en manos de Errejón el robo de votos a Iglesias, Sánchez tiene que intentar crecer por el centro. "Ciudadanos, en cambio, al buscar siempre una indefinición calculada está sufriendo los riesgos: cuando a PP y PSOE les va mal, tú puedes pescar en el centro pero cuando no, sales perjudicado", resume. 

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Para el asesor de Comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí todo es incluso más sencillo. Para él, la batalla cruenta en el centro del tablero se debe al imperio actual del bibloquismo. "Los indecisos entre PP y PSOE son los que han definido siempre las elecciones en España", sentencia. "Son los que juegan con la alternancia quienes tienen un papel relevante cuando, en función del ciclo en el que se encuentre, votan a unos o a otros", continúa. Y zanja: "Por eso todos se dirigen a este electorado: cuando robas un voto al contrario, ese vale doble porque no solo lo ganas para tu partido, sino para tu lado de la balanza, y se lo estás quitando, a la vez, a tus rivales". 

El centro inexistente

En esta dicotomía se encontrará el resultado de las elecciones del 10 de noviembre, también para Verónica Fumanal. La analista considera que no existe un centro como tal, sino "votantes biconceptuales que no se alinean con una ideología clara, sino que son liberales en lo económico y progresistas en lo social y votan en función del foco de la campaña". Ello se traduce en que las culpas del bloqueo y la consiguiente repetición de los comicios, la sentencia del procès o la exhumación de Franco son factores que pueden influir en las emociones de los electores y, por tanto, acabar siendo determinantes en las urnas.

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De ahí que PP y PSOE peleen por hacerse con el "50% del electorado de Cs que podría cambiar de voto". "Eso es un nivel de infidelidad brutal", considera Fumanal, que cree que mientras Vox y Unidas Podemos mantendrán sus suelos, la intriga estará en ese centro inexistente que puede ser determinante. ¿El motivo? "Los votantes que podrían dejar a Cs tienen tres opciones: votar al PP, votar al PSOE o abstenerse".