Elecciones 10N
Pablo Casado ahora se inspira en Rajoy para la campaña electoral
El líder del PP busca un punto medio entre el "error" de disputar la derecha radical en abril y el perfil desapasionado de Rajoy

Pablo Casado vuelve a la matriz. El que hace cuatro años fuera nombrado vicesecretario de Comunicación del PP por el entonces presidente Mariano Rajoy corrige hoy estrategia de campaña como candidato del partido a las generales del 10N. Y después de haber renegado de la templanza de su antecesor, en las filas populares reconocen el "error" de abril y adelantan que Casado volverá a mirar al ex presidente popular como un referente en varios aspectos. 

En su etapa al frente del PP, Rajoy consiguió equilibrar distintas sensibilidades dentro del mismo partido. Combinó perfiles como Pablo Casado más próximos a José María Aznar, con otros cuadros más centrados e incluso progresistas dentro de las filas populares, como Soraya Sáenz de Santamaría. 

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Este difícil equilibrio confirió a Rajoy un estautus particular, por encima de los debates ideológicos y más orientado en las labores de gestión, con un discurso centrado en la economía y la estabilidad. Un perfil que le valió para ganar dos elecciones generales pero que fue duramente cuestionado por algunos sectores dentro del PP por la 'desideologización' de una formación histórica. En las primarias populares de julio del año pasado se enfrentaron entras dos posturas y se abrió una brecha entre el 'continuismo rajoyista' más desileogizado y mirando al centro, encarnado en Santamaría, y la rama aznarista de Casado. 

A la pugna interna le siguió un adelanto electoral que pilló a Casado con un liderazgo interno aún debilitado por las primarias. Y en las elecciones de abril, el flamante presidente popular optó por aplicar a nivel nacional la misma lógica que dentro del partido. Compitió por la derecha con Vox con el objetivo de recuperar a los votantes 'fugados', regaló el centro derecha a Ciudadanos y obtuvo los peores resultados de la historia del PP. 

La campaña de noviembre será una enmienda a la totalidad. Algunas voces críticas pedían a su líder la vuelta a la moderación. Un consejo que ha sabido escuchar y que orienta su nueva estrategia. Además de la rectificación, los populares no dudan ya en hablar de "error" al referirse al intento de PP de competir con un partido que ha resultado más minoritario de lo que apuntaban las encuestas. 

Estas semanas los populares quieren atraer tanto a votantes de centro como a los más derechizados buscando un "punto intermedio" entre lo fuertemente ideologizado de la última campaña y la estoicidad de Rajoy, en quien sí se inspirarán en algunos aspectos. Entre ellos, destacan la "tecnocracia" de primar los aspectos técnicos a la ideología, una baza que al ex presidente le sirvió de garantía de estabilidad. 

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Esto precisamente, la estabilidad, será otro de los argumentos que ofrecer en campaña. Este mismo sábado Casado empleó la gestión del anterior gobierno popular para defender "la necesidad" de que PP esté al frente del Ejecutivo para "evitar la crisis, subir el empleo y seguir financiando el estado del bienestar". "España no puede permitirse otra crisis económica", señaló, haciendo hincapié en el aspecto técnico que en el discurso ideológico impregnó su anterior campaña.

Casado buscará moderar también su contacto con los medios y tratará de proyectarse como un perfil solvente, estable y serio; para ello también se habría apoyado en una nueva imagen, después de que sorprendiera a la vuelta del verano con una barba que le confiere cierto seniority pese a su juventud. 

Lejos de los giros de guión de la anterior campaña o de las palabras altisonantes, Casado tratará de mantener otro rasgo característico de su antecesor: el perfil bajo. Un punto que Rajoy llevaba con naturalidad y al que ayudaba su propio carácter. 

No es el caso de Casado, que desde hace tres años ha sido una de las voces autorizadas del partido y ponía a cara en los momentos de aprietos para el PP. El dirigente ha tratado en las últimas semanas de moderar también su contacto con los medios y tratará de proyectarse como un perfil solvente, estable y serio; para ello también se habría apoyado en una nueva imagen, después de que sorprendiera a la vuelta del verano con una barba que le confiere cierto seniority pese a su juventud. 

Hay quien incluso ha señalado que este detalle hace aumentar las semejanzas físicas de ambos dirigentes. Más allá de estas consideraciones, son conocidos los encuentros que ha mantenido Casado con el ex presidente gallego, con el que comió hace unos días en la capital y al que ha tratado de acercar para esta nueva cita electoral.  

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La bicefalia del PP mostrada en las últimas semanas en aspectos como el discurso catalán es una evidencia de las tensiones internas que vive la formación, que buscará estos días aunar las voces de cara a la campaña. En el caso de Cataluña, Cayetana Álvarez de Toledo ha encarnado el tono más duro y "extremistra" de los populares, agitando la aplicación de medidas contra el Govern catalán mientras Casado abogaba por un perfil más abierto en lo cultural, buscando lo común por encima del conflicto. 

Desde las filas populares, sin embargo, no creen que esto vaya a ser un problema; consideran que la figura de Álvarez de Toledo ejerce como un "tapón para las fugas a Vox", impidiendo que el ala más a la derecha del PP se marche al partido de Santiago Abascal.