Real Zaragoza
El ascenso del Zaragoza, la nueva obsesión de César Alierta
El mítico presidente de Telefónica rehizo su vida como propietario del Real Zaragoza. La polémica reforma de La Romareda

Fue uno de los hombres más poderosos de España, pero hoy en día una de sus principales obsesiones pasa por conseguir el ascenso de un club de segunda división. Zaragoza no es un equipo ni una ciudad cualquiera en la vida de César Alierta, quien fuera presidente de Telefónica entre 2000 y 2016. A sus 74 años, el influyente empresario rehizo su vida como directivo del fútbol.

Viudo de Ana Cristina Placer desde 2015 y sin hijos, Alierta disfruta básicamente de tres cosas: sus sobrinos, los diversos negocios en los que todavía está inmerso y el fútbol. En junio pasado tomó el control del histórico club maño al hacerse con el 49 por ciento del capital -ya tenía presencia accionaria en el Zaragoza desde 2014- y desde entonces está embarcado en la misión de lograr el anhelado regreso a la máxima categoría. No le va mal de momento: el equipo marcha en tercera posición -con un partido pendiente- y aún no ha conocido la derrota en ocho jornadas.

"Una de las razones que tengo para vivir es que el Zaragoza sea un equipo fuerte", dijo Alierta en una entrevista con el programa de Televisión Española Gigantes de la 2, de Mari Cruz Soriano, emitida en diciembre del año pasado. Fue una de las últimas apariciones públicas de Alierta, un hombre reacio a brindar entrevistas. La Fundación Telefónica, de la que se mantiene como presidente, rechaza en forma casi permanente las solicitudes que recibe Alierta de medios de todo el mundo.

El actual presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, renovó prácticamente por completo la directiva en los tres años que lleva al frente de la compañía. Pero Telefónica mantiene a su ex presidente cerca. Alierta es una leyenda y conoce como pocos los secretos de la clase empresaria y política española.

La semana pasada, Alierta estuvo en el Distrito Telefónica, en el barrio madrileño de Las Tablas, con motivo de la inauguración del Campus 42 Madrid, y se dejó fotografiar con su sucesor. El Campus 42, un proyecto de formación de los perfiles digitales más demandados del futuro, es llevado a cabo por la Fundación Telefónica pero cuenta con el sello de Pallete.

Alierta y Zaragoza, negocios y una historia en común

El vínculo entre el Real Zaragoza y los Alierta no es nuevo. Su padre, Cesáreo, fue presidente del club entre 1952 y 1958. Hoy en día, el ex número uno de Telefónica cuenta con numerosos hombres de su confianza al frente del club: como presidente continúa Christian Lapetra, quien dirige la institución desde que Alierta y sus aliados ingresaron en 2014. Y desde fines de julio se ha incorporado como consejero delegado Luis Blasco Bosqued, ex compañero de colegio Alierta y hombre de su máxima confianza. 

También está la familia Yarza, propietaria del periódico Heraldo de Aragón, entre otros grupos cercanos, según recuerda un informe de un periodista local.

César Alierta junto a Álvarez-Pallete en un acto de la Fundación Telefónica

Blasco Bosqued fue un alto ejecutivo de Telefónica y llegó a presidir la empresa en Argentina. Recientemente, se tomó un café con el candidato peronista Alberto Fernández durante su visita a Madrid.

"Mi amigo y compañero de colegio me reclamó si podía colaborar y para mí fue una satisfacción. Soy zaragocista de toda la vida y los retos siempre me han gustado", recordó Blasco Bosqued, quien llegó a formar parte también de la junta directiva del Real Madrid de Florentino Pérez. "Este va a ser el año y vamos a conseguir el ascenso. Seguro", dijo en su presentación.

Junto a Alierta, Bosqued tiene ahora en la mira la reforma del Estadio La Romareda, la casa del Zaragoza. El anterior Ayuntamiento, presidido por Podemos, Izquierda Unida y aliados, se resistía a avalar la millonaria modernización del recinto municipal. Pero con la llegada del popular Jorge Azcón a la alcaldía, el proyecto ha recobrado vigor. Incluso ha dado su visto bueno el presidente de la Comunidad de Aragón, el socialista Javier Lambán, quien se mostró dispuesto a colaborar. Diferencias políticas que quedaron aparcadas por el influyente Alierta.