Madrid
PP y Podemos aplazan sus batallas internas en Madrid para no interferir en el 10N
Tanto los populares como los morados tienen un agujero en sus filas autonómicas en la Comunidad de Madrid: ambas formaciones están dirigidas por gestoras que no serán sustituidas hasta que haya estabilidad en el Gobierno central

Primero lo urgente, luego lo importante. Ese mantra es el que van a seguir tanto PP como Podemos en Madrid de cara a las elecciones generales del 10N.

Ambas formaciones tienen a sus delegaciones territoriales desmanteladas y en manos de sus correspondientes gestoras. En Génova, desde que Cristina Cifuentes tuvo que dimitir por el escándalo de su máster. En Princesa, desde que Errejón montó su propio partido y Ramón Espinar dimitió por diferencias con la cúpula de Pablo Iglesias en el trato que se le dio en su día a su ex compañero de partido.

Desde entonces, la bicefalia impera en ambas formaciones. Mientras Pío García Escudero se hacía cargo de lo interno del PP de Madrid, Isabel Díaz Ayuso se preparaba para ser candidata a la Presidencia que finalmente logró alcanzar. En el otro lado del hemiciclo madrileño, Isa Serra hacía lo propio como cabeza de lista mientras el partido quedaba en manos deo actual vicealcalde de Alcorcón, Jesús Santos.

Fuentes de ambas formaciones coinciden en que lo deseable sería afrontar de una vez por todas la reestructuración de sus filas para poder analizar los errores cometidos, rearmarse y hacer frente al futuro con un partido refundado en cuanto a caras e ideología.

Sin embargo en ninguno de los dos partidos creen que ese escenario vaya a producirse pronto. En plena campaña del 10N, con el río revuelto por la más que probable entrada de Errejón en el panorama nacional y la división que ya existe per sé tanto en la izquierda como en la derecha, creen que lo mejor es dejar las cosas como están, al menos, hasta que las aguas se calmen.

Las fuentes consultadas por LPO entre los equipos territoriales de ambos partidos apuntan a febrero o marzo como posibles fechas para abrir ese melón y poner en marcha la maquinaria electoral interna correspondiente. Hasta entonces, el Congreso (del PP) y la Asamblea (de Podemos) tendrán que esperar.