Elecciones 10N
El 10N también definirá el pulso de poder entre Calvo y Redondo
La vicepresidenta se oponía a la realización de nuevas elecciones, mientras que el cerebro político de Sánchez logró imponer su estrategia de repetición electoral

Las próximas elecciones del 10N volverán a determinar el equilibrio de poder en el PSOE. La vicepresidenta Carmen Calvo y el director del Gabinete de Presidencia, Iván Redondo, medirán sus fuerzas por la atención de Sánchez con la próxima campaña electoral. El mayor peso de uno sobre el otro se decidirá el 10N. Tal y como apuntó LPO, sólo Sánchez y Redondo querían elecciones en el PSOE. La ambición de superar los 123 escaños conseguidos y construir una mayoría sin Podemos "cegó", según algunos dirigentes, la verdadera realidad: una situación política inestable con una desaceleración económica en marcha. 

 [Rebelión en el PSOE contra Pedro Sánchez ante la nueva convocatoria a elecciones]

El presidente del Gobierno en funciones confió en su asesor aúlico, Iván Redondo, quien siempre quiso ir a unos nuevos comicios. La figura de Redondo empaña el resto de caras y equipo que rodean al presidente. Algunos líderes regionales y territoriales asisten con asombro a la creciente influencia de Redondo y lamentan la pérdida de peso de históricas figuras clave. Sin embargo, la organización de la campaña; la puesta en escena y el relato para convencer en las urnas marcarán los futuros equilibrios de fuerzas dentro del 'pedrismo'. 

Sánchez llegó a La Moncloa con un equipo nuevo en el que apoyarse, en el que se destacó Redondo. No hay día que no recuerden en el PP cómo Redondo llegó a Génova pidiendo ser el nuevo gurú de Pablo Casado. El actual asesor de Sánchez vio antes en Casado un "futuro prometedor" y se ofreció a guiarle en su nueva aventura al frente del partido. Poco le duró la fascinación cuando se encontró con las puertas cerradas de Génova. El PP ya tuvo suficiente con aquellos que llamaban gurues. Casado sólo quería a sus amigos, los que le encumbraron. 

La figura de Redondo empaña al resto de caras que rodean al Presidente. Desde el principio apostó a la repetición electoral con la convicción que superarán los 123 escaños conseguidos.

Redondo, si algo sabe es de elecciones. Una de sus preocupaciones nada más llegar a La Moncloa fue activar el Departamento de Comunicación de los Ciudadanos para convertir los mensajes en votos. Aquí se reciben desde invitaciones, quejas ciudadanas o peticiones de entrevistas que personal en Moncloa se encarga, en su mayor medida, de contestar. Este es el contacto de Sánchez con la calle y la máquina electoral capaz de transformar esas quejas en relato para el 10N. 

El diputado Paco Salazar, hombre de confianza de Sánchez, era el encargado de transformar estos datos en información para buscar el relato ganador en las urnas. En Moncloa junto a Redondo se encuentran distintos actores capaces de sacar de más de un apuro a Sánchez; Félix Bolaños era el experto legal en Ferraz. Ahora como Secretario General de la Presidencia es una de las personas a las que escucha el presidente. José Manuel Albares se llegó a perfilar como ministro. Es diplomático y el experto de Sánchez en temas internacionales. También es conocido por acompañar al presidente en la ya famosa foto con gafas de sol a bordo del Falcon. 

Pero sin duda, el apoyo principal del presidente a la par que Redondo se llama Carmen Calvo. La 'vicetodo' del PSOE lo mismo baila con el puño en alto enseñando un mensaje feminista en un acto de campaña, como negocia broncamente con Echenique por investir a Sánchez. El gran pique interno por el cariño de Sánchez se produce entre Calvo y Redondo. Frente a seguir intentado negociar con Podemos estaba el ir a elecciones. Dos actitudes distintas de ver el juego, según fuentes conocedoras. Y dos personas de confianza de Sánchez que pujaron por llevárselo hacia su terreno, pese a negarlo. 

Ferraz, la máquina electoral 

Sánchez se dejó a lo bueno conocido en Ferraz, para proteger el búnker socialista e imponer unidad a golpe de llamada telefónica. El presidente del Gobierno en funciones confió desde el primer minuto en José Luis Ábalos y Adriana Lastra como puntas de lanza para reconstruir este PSOE. Ambos fueron leales a Sánchez tras su salida como diputado por no claudicar antes el 'no es no' a Rajoy. 

Abalos se define como ´resiste y vencerás´ y niega enfrentamientos con Redondo. Junto a Adriana Lastra son los elegidos por Sánchez para reconstruir el PSOE.

La figura de Ábalos se define como resiste y vencerás. El ministro y secretario de Organización estaba muy acostumbrado a elegir el bando contrario al ganador de las primarias hasta que conoció a Sánchez. Algunas voces internas lamentan que el valenciano haya perdido peso frente a Redondo. Ábalos sigue negando malos entendidos con Redondo y la semana pasada mediante un tuit dijo: "Lo siento por los inventores de historias, pero nuestra amistad y sintonía es total y contrastada".

La asturiana Adriana Lastra también puso por encima de los intereses del partido su amistad hacia Sánchez. Actual valedora de Adrián Barbón, presidente del Principado, se alejó de su mentor Javier Fernández. El presidente del Ejecutivo vio en ella una persona leal y decidida y la fichó como integrante del equipo negociador del PSOE frente a Unidas Podemos para formar Gobierno. Pese a no investir a Sánchez, el líder del PSOE sigue escuchando atento los consejos e impresiones que ella le transmite. 

 El resto de diputados afines a Sánchez como Odón Elorza, Zaida Cantera o la ministra Margarita Robles siguen conservando el chat de WhatsApp por donde se envían de vez en cuando mensajes de apoyo. Siguen recordando aquellos momentos dolorosos de la salida de Sánchez del Hemiciclo y su silencio cómplice cuando tomó la decisión de volver. 

Todos ellos pujan por el cariño de su líder. Todos ellos conforman el proyecto que se juega el cobre en estas elecciones, porque ahora no sólo consiste en superar los 123 escaños, sino en no caer y volver a la casilla de salida. Una lucha de poder interno también. Donde los artífices de una u otra estrategia reclamarán su parcela tras el 10N. Un equilibrio difícil de gestionar dentro de los partidos.