Investidura
Casado baraja una abstención a Sánchez tras el 10N para cortar el paso a Rivera
El líder del PP planteó esta opción en su ejecutiva el pasado julio. En las últimas semanas se han producido contactos entre dirigentes populares y socialistas para abordar este escenario

El PP sopesa ya los beneficios de una abstención tras las elecciones del 10N. La relación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias está rota y, salvo sorpresa de un acuerdo in extremis, España volverá a votar el próximo 10 de noviembre, en unas elecciones que podrían beneficiar a la derecha. En especial a PP y a Cs si juegan bien sus cartas. Según las encuestas, los populares aumentarían sus escaños en detrimento de Albert Rivera, que podría plantearse una alianza con el PSOE para salvar sus malos resultados. Un extremo que los populares ya planean evitar.

Con objetivos parecidos, liderar el centro derecha, PP y Cs perfilan en su búnker su estrategia electoral, convocando incluso reuniones secretas para coordinar la campaña. En el PP ya barajan seriamente una abstención para desbloquear la investidura de Sánchez tras la repetición electoral, si se dieran unos resultados similares a los anteriores comicios. El objetivo a corto plazo pasa por anular a Ciudadanos. 

[La repetición electoral amenaza el liderazgo de Casado en el PP]

Pablo Casado tanteó a sus barones y llegó a plantear esta posibilidad en una Ejecutiva del PP celebrada el pasado julio. Incluso la dirección de Casado llegó a mantener contactos con el PSOE para valorar este escenario, en un encuentro que podría haber protagonizado el mismísimo secretario general del PP, Teodoro García Egea el pasado 3 de septiembre. 

Esos contactos coincidirían ya con la apuesta de Sánchez de volver a ir a las urnas, en una jugada que devolvería el peso de la política a los dos grandes partidos: el PSOE aumentaría su ventaja electoral, el PP subiría en escaños y Unidas Podemos y Ciudadanos quedarían seriamente tocados. Todo se fragua en secreto pensando ya en el post 10N.  

El PP busca una estrategia que le devuelva el rédito indiscutible del centro derecha, y si eso se consigue resucitando al bipartidismo, la cúpula dará su visto bueno

El Partido Popular lleva meses planificando una estrategia que le devuelva el rédito indiscutible del centro derecha, ahora disputado por Cs, y que les haga recuperar el voto perdido. Y si eso se consigue resucitando el bipartidismo, la cúpula no lo ve mal. 

Génova admite en privado que Casado todavía no tiene el control absoluto del partido. El debate es duro y en esta estrategia existen dos planteamientos bien distintos, el de la cúpula y la de algunos barones críticos. Todas pasan por anular a Ciudadanos. 

Sospechan que si Albert Rivera empeora sus resultados el 10N -como pronostican todas las encuestas- pactará con un gobierno de coalición con el PSOE, y algunos apuntan incluso que podría pedir a cambio la presidencia de la Comunidad de Madrid, como avanzó LPO.

El primer planteamiento pasa por que sea el PP quien desbloquee la investidura de Sánchez. Dirigentes del entorno de Casado piensan que el relato en la calle y las negociaciones con el PSOE se pueden gestionar bien. De hecho, las fuentes consultadas desvelan que ya ha habido contactos entre ambos partidos para tantear el terreno de una posible abstención. Este movimiento bien valdría numerosas condiciones en una negociación in extremis.

Temor en Génova a un pacto Rivera-Sánchez tras el 10N

En el PP creen que Sánchez no tendría reparos en pactar con Cs, como ya intentó en la investidura fallida de 2016. Si unos futuros comicios arrojaran unos resultados similares a los anteriores, el partido de Rivera tendría más difícil seguir asumiendo su postura de bloqueo y podría abrirse a una alianza con los socialistas. 

Una estrategia que preocupa en Génova si a los naranjas les sale bien. "Con menos escaños, Cs necesita sumar de alguna manera", explican fuentes populares. Una coalición de Rivera y Sánchez permitiría a los naranjas consolidarse como un partido de Gobierno y recuperar el centro electoral. 

El PP defendería esta abstención con la necesidad de un ejecutivo que afronte la política con responsabilidad y vele por la estabilidad

Según estos planteamientos, si los populares facilitaran esa estabilidad, quedarían de salvadores a ojos de la ciudadanía y retomarían con fuerza la idea de partido de Estado. Una abstención por responsabilidad. Con la amenaza de otra recesión económica a la vuelta de la esquina; la crisis en Cataluña avivada por posibles tensiones tras la sentencia del 1-0; el Brexit y con las zancadillas comerciales entre Estados Unidos y China, defenderían que España necesita un Ejecutivo que afronte estos retos con responsabilidad y evite más turbulencias en el convulso escenario político. 

Un sector del PP, partidario de dejar el desbloqueo en manos de Cs

Sin embargo, no todos en el PP lo ven igual. Un sector de barones críticos rechaza la propuesta de abstención de Casado y sugieren que Cs dé el primer paso. "No aguantarán la presión tras el bloqueo anterior", señalan, y se preguntan: "¿Por qué tiene que abstenerse el PP? ". Este sector es partidario de trasladar la culpa del bloqueo a Rivera y ellos, como partido de Estado, insistir en su estrategia preelectoral llamada España Suma. Una propuesta que reúna a todas las fuerzas de la derecha para terminar con la hegemonía socialdemócrata en las urnas y, de paso, fagocitar a Vox y a Cs. Las mayoría de las encuestas -salvo alguna excepción- vaticinan que la coalición no suma. Sí podría hacerlo en el Senado, donde esta opción no es nada desdeñable. 

En el PP creen que el rechazo de Rivera a España Suma va encaminada a replantear su estrategia tras el 10N: "No se suma porque está dejando la puerta abierta a Sánchez ante unos nuevos comicios". Recuerdan la reciente invitación de Rivera para reunirse con Sánchez y hablar sobre el 155. "A ver si un día podemos hablar usted y yo", dijo el líder de los naranjas desde la tribuna del Congreso. "¿Por qué ahora? porque interesa y se acercan elecciones", explican en el PP. 

 [Las encuestas confirman la estrategia de Pedro Sánchez

Hasta el momento, España Suma es la línea elegida por los populares ante una más que posible campaña. A partir del 10 de noviembre, Casado se tendría que ver con sus barones para valorar si una abstención con duras condiciones in extremis es la mejor opción para el futuro del partido. Todo pasa por armar una buena estrategia que aguante el desconcierto de ir a votar cuatro veces en cuatro años. De aquí a noviembre, todo será estrategia y todo puede pasar. En el PP quieren dar la batalla por ganada.