Pérez Tapias
"Sánchez adoptó una posición de confianza excesiva"
El ex diputado socialista José Antonio Pérez Tapias analiza para LPO las negociaciones para formar gobierno. "Lo más probable es que no haya investidura", sostiene.

El ex diputado José Antonio Pérez Tapias dejó el PSOE defraudado por el cambio de rumbo de Pedro Sánchez. "Estar en el Gobierno implicó alejarse del giro a la izquierda con el que empezó", explica el profesor. Piensa que el acuerdo para formar Gobierno hubiera sido más fácil con Iñigo Errejón, "dadas las características de su discurso político". 

A su juicio fue un error que Podemos rechazara la coalición en la investidura fallida del pasado julio y define como "chocante" la última oferta de Pablo Iglesias desde la tribuna. El partido morado, admite, ha intentado cortejarlo elección tras elección sin ningún éxito. Quiere volar por libre para aglutinar a la izquierda desde la asociación 'Socialismo y República'. El sevillano opina sobre las negociaciones entre PSOE y Podemos; Más Madrid o la crisis en Cataluña desde Granada, donde es decano de la Facultad de Filosofía y Letras. 

-¿Ha hablado con Pablo Iglesias estos días? 

-No, no tengo hilo directo con Pablo Iglesias. Alguna vez nos llamamos en anteriores convocatorias electorales, pero no recuerdo cuándo.

-A pocos días para la disolución de las Cortes, ¿Qué cree que va a pasar? ¿Vamos a elecciones?

-Salvo sorpresa de última hora, lo más probable es que no haya investidura y se disuelvan las Cortes. Es difícil que cuaje alguna propuesta de pacto que sea viable. Ahora se abre una situación insólita, porque no ha habido anteriormente ninguna convocatoria electoral que venga con este horizonte de frustración. 

El electorado de izquierdas puso muchas expectativas en un pacto entre PSOE y Podemos apoyado por otras fuerzas políticas y resulta que no ha sido posible. Se veía venir desde el principio, había tantos condicionamientos que difícilmente se iba a consolidar un pacto. 

-¿Quién tiene la culpa?

-Los mismos protagonistas de las negociaciones, incluyendo a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias. La batalla por el relato ha erosionado fuertemente el proceso desde el principio. No tanto en las propuestas, sino en cómo se han culpado el uno al otro. 

Las responsabilidades de Sánchez son muy grandes. Todos hemos visto atónitos cómo ha adoptado una posición de confianza excesiva o una estrategia muy pasiva, vista desde fuera, esperando que dada la ausencia de otras posibilidades de gobierno, lo suyo saliera adelante. Las cosas no son así. Una mayoría parlamentaria hay que trabajarla y no ha parecido que Podemos sea el socio preferente del PSOE. 

Por el lado de Podemos ha habido errores de estrategia que han condicionado también cómo ha ido el proceso negociador. Podemos tenía buenas razones para defender un Gobierno de coalición, pero no se ha llevado estratégicamente de la mejor manera. Rechazar ministerios y luego quererlos indica una vacilación en la propia estrategia. 

Había buenos motivos para aceptar la oferta. La estrategia no estaba clara 

P.- ¿Podemos se equivocó al rechazar la vicepresidencia y tres ministerios?

R.- Iglesias podría haber dado según qué declaraciones de otra manera. Es una negociación con temas difíciles de trasladar a la opinión pública. La gente entendió la falta de proporcionalidad, respecto a la oferta del PSOE, como un asunto menor. Había buenos motivos para aceptar la oferta y seguir por ese camino. Pero fue una situación extraña, in extremis. Reclamar las políticas activas de empleo en el debate de investidura es una situación muy chocante que hace ver que la estrategia no estaba clara. 

P.- ¿Si fuera Pablo Iglesias aceptaría un acuerdo programático y dejaría a un lado el Gobierno de coalición? 

R.- Depende de cómo se formulara el acuerdo programático de Sánchez. Hay que considerar con distancia la solución portuguesa porque España no es Portugal. En Portugal no hay un conflicto territorial. Un acuerdo programático requiere de ciertas dosis de confianza, de horas de trabajo con papeles y de que uno no se vaya de vacaciones en agosto. 


P.- ¿Un encuentro Sánchez-Iglesias desencallaría el bloqueo? 

R.- Las preguntas no se despejan con un mero encuentro entre los dos líderes. Soy muy escéptico con el papel de los hiperliderazgos que pueden anular el trabajo de los equipos o del partido. Un encuentro entre los dos líderes sin el trabajo de los equipos negociadores no hubiera sido gran cosa. 

P.- ¿Hubiera sido más fácil el acuerdo con Errejón?

R.- Puede ser, dadas las características de su discurso político. El ejemplo lo tienes en la Comunidad de Madrid. 

P.- ¿Por qué le cuesta tanto entenderse a la izquierda?

R.- Son situaciones muy distintas con liderazgos muy acentuados. Lo viví en el PSOE desde finales de 2015 cuando pusieron restricciones muy fuertes de bloqueo para un pacto con Podemos.

P.- ¿Cómo de izquierdas es el PSOE?

R.- El PSOE tiene distintos momentos y distintas voces. El mismo Sánchez en la campaña de las primarias asumió un discurso que giraba a la izquierda y las bases le apoyamos. Ahora desde la Presidencia en funciones, el discurso de Sánchez y sus actuaciones dejan atrás muchos de esos planteamientos de izquierdas. 

Un referéndum no puede ser por sí mismo la solución

P.- ¿Ha renunciado Sánchez a los valores socialdemócratas europeos?

R.- Sánchez tiene un discurso socialdemócrata muy actualizado, aunque con la cuestión migratoria ha tenido una postura muy timorata y desconsiderada respecto al Open Arms. La socialdemocracia no acaba de situarse en la izquierda respecto a estas cuestiones. 

P.- En su libro describe a Europa como un proyecto fracasado, ¿Quo vadis?

R.- El proyecto europeo tiene que replantearse. La nueva vicepresidencia, encargada de los asuntos migratorios, lleva el lema "proteger el estilo europeo". Es un planteamiento eurocéntrico y xenófobo con el que se pretenda abordar la cuestión migratoria. La izquierda lo tiene que criticar y hablar de solidaridad. No vale esa posición conservadora con alergia al otro.

P.- ¿Considera que un referéndum en Cataluña es la solución?

R.- Un referéndum no puede ser por sí mismo la solución. Los datos sociológicos nos siguen diciendo que en torno a un 75%, más allá de los independentistas, quieren pronunciarse sobre su relación con el Estado español. Hay que plantear un referéndum consultivo que oriente hacia dónde seguimos para resolver un conflicto político y de convivencia ante una crisis del Estado. Unidas Podemos debería de insistir en que esta medida fuera lo primero que se hiciera. 

P.- ¿Estaría dispuesto a ir con Podemos en caso de nuevas elecciones?

R.- No. En su momento me hicieron varias propuestas que no respondí. La última fue para las elecciones municipales en Granada (2019). Pienso que puedo ayudar a articular el pluralismo de la izquierda sin estar ubicado en ninguna de las partes. 

P.- ¿Tiene recorrido Mas Madrid en el ámbito nacional? ¿Cómo ve el partido de Errejón?

R.- No veo fácil extrapolar Más Madrid al conjunto de España. Tienen que plantearse un discurso ecologista que aglutine a todas las sensibilidades que emergen con mucha más fuerza. La creación de Más Madrid se podría haber planificado mejor. No se planteó con toda la claridad y las condiciones de juego limpio. Todo es negociable y se podrían haber evitado tensiones innecesarias.