Cataluña

Sánchez Costa: "A Òmnium Cultural se le ha acabado el monopolio en Cataluña"

El presidente de SCC teme que la "lógica" de "convertir Cataluña en una especie de protectorado de un partido nacionalista" pueda poner las bases de un proceso independentista "a 15 años vista"

Fernando Sánchez Costa (Barcelona, 1984) es un historiador y político español que preside Sociedad Civil Catalana (SCC), la principal asociación del constitucionalismo en Cataluña. Cogió el testigo a Josep Ramon Bosch tras su dimisión al frente de la organización con el objetivo de cerrar la crisis orgánica, que atravesaba la entidad con dimisiones por el cambio de estrategia que los había distanciado de Cs y PP. Organizó la manifestación de octubre de 2019, que contó con 80.000 participantes según la Guàrdia Urbana, para pedir el fin del procés y conmemorar la marcha multitudinaria de 2017 contra los planes del Govern de Puigdemont.

Pregunta: ¿Qué le ha parecido esta alianza entre PSOE y Podemos con los independentistas de ERC y Bildu en Madrid para la investidura?

Respuesta: Nos hubiera gustado otro acuerdo. Nosotros defendimos un gran pacto de base constitucional con fórmulas distintas de entendimiento que también pudiera resolver la crisis catalana desde el acuerdo transversal. Respetamos al Gobierno de España porque es también nuestro, pero le pedimos que haga cumplir las leyes y la Constitución. Hay cosas del acuerdo entre ERC y PSOE que nos disgustan: Asume el relato del independentismo y se sale del marco institucional. Además, no vemos que esté representada la voz del constitucionalismo.

P: ¿Y qué aspiran a conseguir a partir del nuevo escenario que se abre a partir de este pacto?

R: A que siempre se tengan presentes las demandas y reivindicaciones de los catalanes constitucionalistas. Durante 40 años, la lógica política ha invisibilizado a la mitad de Cataluña, que siempre hemos sido moneda de cambio tanto para gobiernos del PSOE como del PP. Esto no puede seguir así, los constitucionalistas catalanes han tomado consciencia, se han manifestado masivamente y se han organizado. Hablemos, la política consiste en eso, pero también de aquello de lo que no se ha querido hablar en 40 años.

P: ¿PP y Cs deberían haber participado más en la mesa de partidos como sí que hicieron los socialistas catalanes?

R: Primero de todo, no nos sentimos representados por el señor Torra, ni por el Govern, ni por ERC en estos momentos. El Gobierno central tiene que tener presente que Torra no representa a millones de catalanes, que nos estamos lejos de su política sectaria. Muchos catalanes sentimos desafección por unas instituciones que también son nuestras. No entraremos en si en la mesa de diálogo debería contar con un partido u otro, pero sí con el decálogo constitucionalista, y el lugar para hacerla debería haber sido el Parlament o el Congreso, dentro del marco de la Constitución.

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P: La mesa de diálogo no entra en conflicto con el marco jurídico español

R: Insisto en no determinar a los partidos políticos y decirles que han de hacer y que no han de hacer. Entiendo que haya formaciones que no se sientan cómodas en la lógica de la negociación del PSOE y ERC, pero a nosotros lo único que nos importa es que los constitucionalistas no volvamos a ser moneda de cambio. Hemos estado invisibilizados por los gobiernos catalán y central que han confudido a Cataluña con las élites nacionalistas. Se tiene que profundizar en la calidad democrática de nuestra tierra: neutralidad en los espacios públicos, pluralidad en TV3 y normalización del castellano, que sea normal en las instituciones lo que es normal en la calle.

P: ¿Creen que la temperatura social está mejor con la nueva situación política?

R: La nueva situación la vemos con ambigüedad, con una sensación ambivalente. Por un lado reivindicamos espacios de diálogo y entendimiento para mirar al futuro y para superar la crispación. Vemos el doble riesgo en garantizar la estabilidad de España dando la llave de nuestra tierra a ERC, porque darles la hegemonía puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Nadie se cree la independencia a corto plazo, pero repetir la lógica de hacer de Cataluña un protectorado de un partido independentista es poner las bases de un proceso independentista a 15 años vista, no es ninguna broma. 

 Repetir la lógica de hacer de Cataluña un protectorado de un partido independentista es poner las bases de un proceso independentista a 15 años vista, no es ninguna broma 

P: ¿Cómo ve al constitucionalismo en el campo de la unidad de acción con posiciones tan distanciadas entre sus partidos?

R: Me parece importante desmitificar las posibilidades de la política y los políticos. Los ciudadanos, especialmente los constitucionalistas, tenemos una visión a veces mesiánica sobre como se tienen que mover los partidos o qué alianzas deben tejer. Nos tenemos que preguntar más qué hacemos esas personas que queremos a Cataluña y al conjunto de España. El futuro de nuestra tierra no depende solo de Moncloa o de las formaciones no-independentistas, depende de si somos capaces de coordinarnos con recursos, estrategia y creatividad para reforzar los vínculos con el resto de España.

P: ¿Cómo son las relaciones con los partidos no-independentistas, teniendo en cuenta algunos desencuentros con Ciudadanos?

R: A nosotros se nos ha acusado en algunas épocas de ser la marca blanca de Ciudadanos, y en otras de ser la del PSC. Respetamos mucho a Cs, que ha estado histórico lo que ha hecho en Cataluña y nos reunimos con ellos hace poco, y tenemos una muy buena relación con el PSC como primer partido constitucionalista en las generales. También, tenemos muy buena relación con el PP. SCC es una plataforma cívica muy plural, y quizás algunas cosas que decimos gustan a algunos pero a otros no, esta es nuestra gracia.

P: Pero ha habido un cambio de discurso desde posiciones más duras a otras frontales pero más en sentido constructiva, cosa que la aleja de la posición más confrontativa de Cs...

R: SCC ha desarrollado la estrategia que ha pensado que era más adecuada para cada momento con el objetivo fundacional: Defender la permanencia de Cataluña en el proyecto español y trabajar por el bien común de los catalanes. En cada momento nos tocará poner el acento en un punto o en otro. En Cataluña somos 7 millones de personas, no podemos darnos la espalda los unos contra los otros, nos tenemos que escuchar y a la vez defender el marco democrático y constitucional: estado de derecho y unidad en la diversidad.

P: Usted fue diputado del PPC. ¿Cómo valora la situación actual del partido dada su pérdida de representación? 

El PPC está muy bien dirigido y representado por Alejandro Fernández, y estoy seguro que conseguirá un partido fuerte en Cataluña, cosa que nos conviene a todos. A partir de aquí son cuestiones internas de la formación. También necesitamos a un Ciudadanos fuerte y a un PSC muy fuerte. Por mi papel institucional, dejé cualquier militancia política. 

 P: ¿SCC ha conseguido pacificar su crisis interna tras las convulsiones vividas en los últimos tiempos?

R: Sí, SCC ha hecho una apuesta por un nuevo modelo de organización. Antes con Josep Ramon Bosch y ahora con la Junta que lidero yo mismo hemos querido ampliar notablemente nuestra base. Hemos quintuplicado los socios y creo que la ciudadanía tiene un papel muy importante. Estamos en ser un actor de la vida social y cultural de Cataluña, que dé voz a los catalanes no-independentistas. A Òmnium Cultural se le ha acabado el monopolio, tenemos muchas ganas de hacer cultura, de hacer relato, contenidos audiovisuales, de estar presentes en los ambientes cívicos. 

P: Existen dos millones y medio de catalanes que quieren la independencia. ¿Más autogobierno o una España federal podría hacer que muchos de los que son coyunturales abandonasen esta idea?

R: Hay un problema de lealtad. El Estado ha estado dando muchas herramientas para ejercer el autogobierno con competencias enormes, y quedan tan pocas que por eso piden la independencia. El problema no es si se dan más o menos, es si las usarás para desmontar España. No creemos que sea el momento de dar más competencias, sino de hacer que tenga más capacidad de acción en el conjunto del país.

P: ¿Os planteáis alguna reunión con el presidente de la Generalitat?

R: Queremos exponer a todo el mundo como nos sentimos y como se sienten millones de catalanes. Quim Torra ya estaba inhabilitado políticamente y ahora lo que debe hacer es dejar su cargo y convocar elecciones de forma inmediata. Necesitamos una nueva fotografía de lo que quieren los catalanes. Ha decidido hacer de la confrontación el eje de su mandato mientras Cataluña está totalmente parada, los problemas de los catalanes están desatendidos y tenemos al Govern obsesionado por un proyecto que ya nadie se cree.